Hablan los hechos

Decía Charles Chaplin que «el verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras». Aquí, más que de palabras, hablaré de hechos, de unas relaciones, como las que existen actualmente entre Venezuela y Uruguay, que evidencian hasta qué punto sí es posible ensayar nuevas formas de integración.

Como se sabe, las relaciones comerciales entre Venezuela y Uruguay se desarrollaron sin el impulso decidido y la cooperación constante de ambos gobiernos durante mucho tiempo. La suscripción de diferentes instrumentos internacionales no tuvo eco en la acción de los distintos actores de las relaciones bilaterales, dado que la mayoría de los acuerdos y convenios estuvieron sin ejecución real, no pudiéndose valorar su impacto en la vida de ambas naciones.

Los instrumentos suscritos más cercanos –décadas de los 80 y 90–, no lograron revertir esas limitaciones. Por esta razón, no se aprovecharon tanto las economías de escala productiva, como complementariedad y el encadenamiento productivo de sectores que venden productos con poco valor agregado, para ser transformados en otros países.

Con la llegada al gobierno del doctor Tabaré Vázquez y la voluntad del Presidente Hugo Chávez, se pone en marcha una agenda abierta entre ambos países para la consolidación de una integración inspirada en los ideales de Bolívar y Artigas. Desde entonces, las relaciones entre nuestros países se han fortalecido y hoy podemos decir con profunda satisfacción que se han logrado firmar unos setenta acuerdos de cooperación bilateral que buscan impulsar el desarrollo de ambas naciones en distintas áreas. Relaciones regidas por la solidaridad, la complementariedad y la cooperación sur-sur, lo que ha generado también un acercamiento muy significativo entre nuestros pueblos.

Se viene gestando un intercambio de experiencias humanas que valen tanto como las económico-comerciales, pero que para desarrollarse necesitan de sujetos que superen los tecnicismos y centren la atención sobre las personas a las que impactan todas las acciones que los operadores políticos y técnicos emprenden.

Evidenciemos lo dicho con hechos concretos y tangibles. La significación de la Balanza Comercial entre ambas economías, tema recurrente en los análisis sobre las asimetrías, no puede desligarse de la intensa relación de cooperación que, a partir del año 2005, se ha abierto entre los dos países. Una lectura sesgada de la balanza comercial, daría unos resultados deficitarios para Uruguay, puesto que las importaciones realizadas desde Venezuela para el cierre de 2006 fueron de U$S 599,5 millones, en cambio las exportaciones realizadas a Venezuela alcanzaron los U$S 78,2 millones. En el comportamiento de las importaciones uruguayas debemos acotar que se pasó de un total de 32,7 millones en 2004 a 33,4 millones en 2005 para un gran salto de 78,2 millones en el año 2006, que para el tamaño de una economía de un poco más de 3 millones de habitantes tiene una gran significación y además que entre los rubros de exportación existen por lo menos 35 ítems arancelarios y con un componente importante en servicios.

Vale la pena mencionar que alrededor del 95 por ciento de las importaciones que realiza Uruguay desde Venezuela es petróleo; producto que obligatoriamente Uruguay tendría que comprar en cualquier otro país, pero bajo otras condiciones. El acuerdo firmado el 2 de marzo de 2005 por los presidentes Tabaré Vázquez y Hugo Chávez permite que el monto de las compras de crudo de la petrolera uruguaya a la venezolana se pague 75% a tres meses y el restante 25% a 15 años de plazo, con un interés de 2% y 2 años de gracia, incluso, parte de las compras de petróleo se puede canjear con exportaciones de productos uruguayos.

Este acuerdo ha permitido a Ancap hacerse de un fondo de U$S 180 millones que se incrementa a razón de U$S 15 millones por mes, de lo cual un porcentaje se utiliza para sustituir deuda cara de esta empresa por otra de intereses más bajos y sostener el plan de inversiones.

Ahora, si tomamos en cuenta sólo productos no tradicionales y se excluye el petróleo, la balanza comercial quedaría superavitaría para Uruguay.

Pero si lo anterior no es suficiente, tendríamos que mencionar que en esta relación bilateral, Venezuela ha depositado en la economía uruguaya (a través de la cooperación retornable o no) aproximadamente U$S 400.000.000, que están generando un efecto económico positivo para el país en las áreas de Ganadería, Energía Eléctrica, Industria, Salud, Energía, Metalúrgica, Tecnología, Desarrollo socio productivo, Desarrollo Endógeno, Educación inicial, desarrollo del Pueblo Bolívar, y lo más importante, con un impacto social sobre el pueblo uruguayo. Esto, sin contar con la inversión de capital que realizó Venezuela en la compra de Cofac para reconvertirla en Bandes Uruguay, inversión que ya supera con creces los 100.000.000 millones de dólares y que, ahora, como banco de desarrollo del Estado venezolano, tiene la misión de apoyar el crecimiento socio productivo de Uruguay a través del respaldo a proyectos de desarrollo que apunten al fortalecimiento de los pequeños productores y las cooperativas que promueven el progreso socioeconómico y la construcción de un país productivo.

Esta cooperación indudablemente ha contribuido a estrechar mucho más los vínculos históricos y culturales de nuestros pueblos, delineando un esquema de relaciones que privilegia las necesidades de nuestros países y reconoce el impacto de los beneficios del intercambio, así como la cooperación para el crecimiento de la industria, creación de nuevos puestos de trabajo, mejor calidad de vida a las personas más frágiles socialmente, intercambio productivo y de experiencias entre trabajadores, productores, cooperativas, empresas y asociaciones de ambos países, mejoras de la infraestructura para la atención a la salud de la población uruguaya y en todas aquellas áreas que están involucradas en cada uno de los acuerdos firmados.

Esta agenda en la relación bilateral se refuerza con el ingreso de Venezuela como Estado de Pleno Derecho en el Mercosur, en cuyo Protocolo de Adhesión se le dio una especial atención al tema de los distintos niveles de desarrollo relativo en el seno del bloque regional, aspecto en el cual nuestro país desgravó unilateralmente más de 100 productos de la oferta exportable del Uruguay, de manera de privilegiar por adelantado estos bienes en el mercado interno.

Y para ratificar esto, nuestro Presidente recientemente dijo: «Hay que tomar en cuenta las asimetrías. Venezuela es un país que podríamos ubicarlo en el rango de los medianos del Mercosur. Ahora, los países grandes, Brasil, Argentina, están llamados a ver esa necesidad de los más pequeños, los países que tienen más dificultades para llevar adelante sus proyectos de desarrollo». *

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