Juan Adolfo Singer, testigo de cargo

Desagravio a Alfonso Sanjuan y su familia

Milton Romani Gerner

«Prefiero toda la vida sufrir las torturas y los padecimientos terribles adentro de un cuartel y no la vida afuera. A partir de salir, las angustias, los sufrimientos, los padecí no sólo yo sino también mi esposa y mis hijas» (Alfonso Sanjuan a «En Perspectiva» 2-8-00)

El senador Juan Adolfo Singer es un parlamentario con experiencia. De «raza», como él gusta decir en sus discursos que he escuchado atentamente en oportunidad de desempenar tareas en el Parlamento. Siempre me impresionó como un caballero con el que se podía discrepar, interlocutor válido para la polémica, el diálogo democrático, la discrepancia, el debate.

Su carta publicada en LA REPUBLICA el día 5 de octubre y que ha sido excelentemente contestada por el senor Alfonso Sanjuan, me decepcionó, me amargó, me indignó.

Es una bofetada, no un punto de vista. Deslizar el interés pecuniario de la acción de Sanjuan es repugnante. Ofende. A Sanjuan y a todos nosotros. Es un recurso de vieja conventillera que no tiene nada que ver con un caballero, con un político de «raza». Podríamos preguntarnos en el mismo orden ?cuáles son los motivos de fondo que llevan a Singer a defender con tanto ahínco esta barbaridad? El costo que tendrá que desembolsar el Estado por la instancia civil (única que ha quedado abierta luego de la impunidad para reparar a los ciudadanos violados) tendrá que ser deducida, como marca la ley, a los agentes que provocaron dicho dano. Entre ellos al propio Neira. Por otra parte, Singer intenta ensenarle a Sanjuan cómo hay que acusar:

«Un principio fundamental de nuestro ordenamiento jurídico es que para acusar a alguien la acusación debe fundarse en pruebas claras, sólidas, irrefutables, que no dejen margen a dudas, porque de otra manera se está difamando» No es así. Hay ciudadanos en este país, que tiene un fuero de impunidad por el cual este procedimiento no lo podemos hacer. Al menos hasta ahora. El carácter permanente de los delitos de lesa humanidad los hacen punibles hoy. Con caducidad o sin ella.

Pero no es eso lo que se discute en el Senado. La venia no es un proceso de pruebas. Se trata de evaluar la idoneidad moral del sujeto. El propio Singer leyendo el expediente da argumentos suficientes para no otorgarle dicha venia. Admite que el coronel estuvo presente en los interrogatorios ?qué es lo que pide Singer? ?Discriminar si la pina número 44 era del coronel o del cabo de guardia? ?Realizar una pericia forense para saber si quien tomaba a los detenidos para meterlos en el tacho era Neira, o si por lo contrario quien blandía el puno de la picana era otro? Estaba allí. Si como dice Singer, él los intimaba a decir la verdad, no es posible pensar que el coronel Neira no estuviese al tanto de todos los procedimientos, incluidos los interrogatorios. Por lo menos es pasible de no denunciar un ilícito. Es inevitable contrastar actitudes. El capitán Edison Ararte en el ano 72 se presentó ante sus jefes, se cuadró y dijo «Yo no torturo». Estuvo 8 anos preso. Hombres como éste necesita el Ejército y la Suprema Corte. Para la catadura moral del coronel Neira, lo aportado por Singer es demoledor. Gracias por su testimonio.

Reparación moral

Algo hay que hacer para desagraviar al senor Alfonso Sanjuan y a su familia. Lo de Singer y la Comisión de Defensa del Senado es una nueva herida a este ciudadano. En un artículo de mi autoría que publicó el diario chileno «El Mostrador» titulé «Uruguay: ?el imperio de la impunidad?». Un periodista chileno en conferencia de prensa le disparó esta pregunta a nuestro senor Presidente, el cual entre molesto y cansado se animó a desmentir.

Quiero, exijo, como ciudadano, que la misma respuesta invocando al estado del alma, se la ofrezca el senor Presidente, mirando cara a cara y a los ojos, a ese hombre que no conozco, que sólo me he enterado por la radio y leído su denuncia Alfonso Sanjuan. Dígaselo a él. Le pido, le imploro que si Ud. tiene algo de vergüenza, realice un desagravio público a este ciudadano que como otros tanto ha sufrido.

El alma, senor Presidente, hecha bolsa. No es creíble nada, porque lo de Sanjuan no tiene nada que ver con la caducidad, ni con la reserva ni la pacificación. De otros militares no tenemos las pruebas que se derivan del proceso penal. Que ya la tendremos, a no dudar. Pero del coronel Neira sí la tenemos, derivadas de una instancia civil. Están ahí.

No sólo me siento solidario, senor Alfonso Sanjuan y familia, tenga Ud. la seguridad que los padecimientos sufridos en su cuerpo, en su alma y en el de su esposa y sus hijas son los míos, los de mis hijos, mis nietas y de todos los que quiero y me rodean. Reciba Ud. desde acá este abrazo de un hombre indignado que a pesar de saber con los bueyes que aramos tenía la inocente expectativa de que un viento de dignidad soplase en el Senado.

* Dirigente del PVP

 

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