Salto: un desafío descentralizador para la Universidad pública

Juan Calvo

El senador Larrañaga manifestó tiempo atrás su voluntad de transformar la vieja cárcel de Miguelete en un residentado para estudiantes del Interior. Compartimos la preocupación del señor senador por los jóvenes del Interior que llegan a la capital con la finalidad de iniciar una carrera universitaria sorteando dificultades y sacrificios. Pero sin entrar a considerar la propuesta, nos preguntamos: ¿vamos a seguir generando políticas que favorezcan la migración y el desarraigo de los jóvenes, contribuyendo al vaciamiento del Interior? El doctor Larrañaga estará de acuerdo conmigo en la necesidad de proporcionarle al Interior las máximas posibilidades de desarrollo político, económico y cultural. Su partido ha sido protagonista directo en las luchas contra el centralismo político que a lo largo de nuestra historia ha postergado y marginado a una parte del país.

La Universidad de la República ha presentado al Parlamento varios proyectos de desarrollo institucional en el marco del Presupuesto Quinquenal. En este sentido, uno de ellos hace expresa referencia a la enseñanza para estudiantes radicados en el Interior y de una oferta educativa bajo diferentes formas (carreras cortas, tutorías, cursos semipresenciales, instalación de institutos regionales, etc.).

Queremos referirnos especialmente a la situación de la Regional Norte-Salto, el emplazamiento universitario más importante del Interior donde se combinan múltiples experiencias metodológicas de enseñanza-aprendizaje, que van desde el dictado de algunas carreras completas: Abogacía y Escribanía (Facultad de Derecho), Enfermería (INDE), cursos terciarios no universitarios en Rivera (Facultad de Odontología), cursos itinerantes de Técnico en Turismo (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación) o el dictado de los primeros tramos de las carreras de Veterinaria y de Agronomía y los cursos impartidos por la Escuela de Tecnología Médica (Facultad de Medicina) en Paysandú. A pesar de todo esto, la RN-Salto no posee la suficiente «autonomía» administrativa, política y económica que le permita desarrollarse y descentralizarse plenamente. A nuestro entender Salto posee la infraestructura suficiente para instrumentar un mayor número de carreras universitarias en forma completa incluyendo a Veterinaria y seguramente a Agronomía, que llevan 25 años dictando los primeros tramos de sus carreras. No encontramos justificación para la postergación de las resoluciones que en este sentido las autoridades universitarias deben de adoptar.

En materia edilicia, cuenta con un moderno edificio de varias plantas en avanzada construcción, una importante estación experimental en San Antonio a escasos kilómetros del centro de la ciudad de Salto, la estación experimental Cassinoni en Ruta 3, próxima a la ciudad de Paysandú. La región cuenta con importantes recursos humanos formados en varias disciplinas, algunos de ellos con largos años de experiencia en docencia universitaria, base fundamental para la instrumentación de un proyecto auténticamente descentralizador.

Ante una nueva postergación presupuestal a la Universidad por parte del Ejecutivo, los parlamentarios tienen la responsabilidad de legislar asegurando los recursos necesarios para un desarrollo real de la institución en el Interior. Sin duda, que el mayor esfuerzo tendrá que provenir de los representantes del litoral y norte del país, sin distingo de partido y en particular de los integrantes de la coalición de gobierno ya que a la hora de votar no hay lugar para el doble discurso.

Las máximas autoridades universitarias tienen la obligación de reclamar al gobierno central y al Parlamento recursos necesarios para dar cumplimiento a lo exigido permanentemente por la sociedad, de una mayor presencia de la Universidad en el interior del país.

* Consejero docente de la Facultad de Veterinaria.

 

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