Irán alcanzó el espacio
Irán lanzó su primer cohete espacial hecho en la propia casa. Y acá, vale hacer las disquisiciones del caso. Si el plan nuclear tiene como lo han dicho ellos una finalidad exclusivamente civil, como desarrollo tecnológico, energético, etc., buscando colocar un satélite con destino a las investigaciones y telecomunicaciones entre otros logros, demuestran la sana ambición de superación permanente de una nación bien administrada que pretende saltar y lo está haciendo, con méritos y recursos propios, a la cúspide del primer mundo. Su poder aparentemente, empieza a estar en el plano industrial, técnico y hasta atómico en el nivel de los nueve «socios» del Club Atómico.
Como quien dice, el «invitado de piedra». Claro, no hay manera de asegurar y razonablemente también sería lógico, no prever que puede estar en desarrollo, aunque no le digan, la obtención de la bomba atómica. Y objetivamente, acá también puede tener razón Irán. Es como se sabe, el primer productor de petróleo del mundo. Han visto y hasta sufrido las consecuencias de la guerra contra Irak, donde el imperio yanqui puso, financió y armó a Saddam Hussein (¡revisen la historia…!) contra ellos, incluyendo la «cepa» bacteriológica, (guerra prohibida por lo deshumanizada, para los distraídos…) con lo que consiguieron detenerlos los ejércitos de los ayatolás. O sea, literalmente, están poniendo las «barbas en remojo» en materia defensiva. Si la consiguen, se acabaron los riesgos de invasiones imperiales en pos del petróleo. En materia de lograr el «tope» de la hegemonía mundial, no hay limitaciones éticas ni humanas. Hiroshima y Nagasaki fueron el vivo ejemplo a dos ciudades civiles e inermes, de un crimen genocídico monstruoso (600.000 víctimas) para tener el «bastón» de mando supremo. Las dos guerras del Golfo recientes, genocídicas también virtualmente, que les pegó y les sigue pegando de cerca, reafirman las ambiciones de poder y depredación petrolera de imperiales y asociados que les sobrevuela. El «oro negro» es la razón del riesgo sin duda. Si esa riqueza, por decir «algo», estuviese en Oceanía o en las Islas Fiji, el conflicto bélico no lo tenía Irán, sin dudas. Mahmud Ahmadinejad dice que su plan nuclear es irreversible, sin tener ya más frenos ni marcha atrás. El año pasado, según afirma, los arrancaron y tiraron. Una metáfora por cierto muy gráfica, necesaria y clarividente para la supervivencia de su Nación. No tienen otra salida que demostrar poder y potencialidad suficiente para que se les respete. Máximo, cuando ya se está anunciando por la prensa gran oficialista mundial (inglesa, mexicana y yanqui propia) presuntas invasiones con los bombardeos consabidos a «lugares claves» sea, al igual que Bagdad, Basora o antes Hiroshima y Nagasaki con las destrucciones absolutas de rigor. Y también es cierto presumir, que si Irán no es atacado, Ahmadinejad no va a querer el arma atómica, más allá de tener un seguro de vida. Al fin de cuentas, las prevenciones que se pueden tener contra los iraníes, ante el presunto peligro de uso de tan terrible arma, siempre será menor que la convicción real de los que ya usaron en seres humanos y por añadidura no escatiman «mostrarla» como elemento conminatorio para sus depredaciones y masacres. Léase los EEUU y sus más destacados asociados.
Los usos indiscriminados del que la tire primero y el retruque esperando de los contrarios, son de tal proyección destructiva a nivel de las propias potencias, que el «empate» como ya pasó en la Guerra Fría, termine siendo la garantía de supervivencia. Ninguno de los nueve socios actuales del Club Atómico pueden invocar intenciones atentatorias a la paz mundial por parte de Ahmadinejad de criminales manejos de la futura bomba, si tomamos en cuenta las respectivas historias pasadas y presentes de crímenes, genocidio y barbaridades que incluso siguen anunciando, prensa mundial oficialista mediante, de cada uno de ellos. «El que esté libre de pecado que tire la primera piedra». Y no fue a mí, que se me ocurrió tan sabio mensaje. Los que verdaderamente se ven venir de producir intervenciones anunciadas, que si Irán logra el poder atómico definitivo es la formación del otro block mundial en torno a la vieja Persia de países más débiles incluyendo del tercer mundo. La piensa bien Mahmud Ahmadinejad. Demuestra coraje, imaginación, decisión y talento en la proyección de su pueblo unificado, compacto, tecnológicamente desarrollado; con una cultura milenaria. Sin deberle nada a nadie y asomando como opción real ante las economías depredatorias imperiales que nos explotan. *
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