La lengua no es de trapo

Reticente no es lo mismo que renuente

Escrito por: JUAN MENDIETA

Martes 27 de febrero de 2007 | 4:17
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

“El diputado se mostró reticente al momento de acompañar el proyecto presentado por su correligionario”.

Cuando leí esta información, confieso que quedé un tanto perplejo, porque no me imaginaba en qué podría consistir la reticencia aludida. Seguí leyendo y vi que el “reticente” había expuesto abundantes razones para su supuesta “reticencia”, con lo cual mi perplejidad llegó al colmo.

En efecto, ¿cómo puede alguien ser calificado de reticente cuando ha expuesto abundantes razones, es decir cuando ha hablado abundantemente?

Sí, estimado lector (como suele empezar sus respuestas a las llamadas nuestro benemérito director), decimos de alguien que es reticente o que se mostró reticente cuando sólo dice parte de lo que sabe y da a entender, por lo general con malicia, que oculta o se calla algo que debiera o pudiera decir.

El problema es que estamos acostumbrados a usar el adjetivo reticente y el sustantivo reticencia para referirnos a quien opone reparos a hacer alguna cosa, cuando hay que emplear dichos vocablos sólo para los casos en que alguien calla o se niega a decir todo lo que debe.

En consecuencia, es correcto escribir, por ejemplo, que cuando le preguntaron a Fulano por su relación con el procesado, respondió con reticencia, o que Zutano fue reticente al responder a la pregunta, o que Perengano se pone reticente cuando se habla del tema. En estos casos, debemos entender que ocultaron parte de lo que sabían, que fueron parcos en sus dichos, o que rehusaron hablar con franqueza y maliciosamente dieron a entender que callaban algo.

Por consiguiente, creo que para el caso de un diputado que opone reparos en acompañar con su voto un proyecto de ley, se habría debido recurrir a otros términos como renuente, remiso o reacio, pero no reticente.

Sugiero como solución al problema, emplear estos vocablos cuya semántica se acerca a la idea de no hacer alguna cosa. Reacio, por ejemplo, decimos de aquel que muestra resistencia a hacer algo; remiso se aplica al flojo, detenido en la resolución o determinación de una cosa; renuente es “indócil, remiso”, y renuencia es resistencia a hacer alguna cosa. Como se advierte, todas estas palabras tienen entre sí un cierto vínculo semántico, pero ninguno con reticente ni reticencia, que sólo debemos reservar, como ya dije, para referirnos al que calla o dice sólo parte de lo que debiera.

–¿Está claro, Pereira?

–Clarito, Mendieta. Ahora no me conteste con reticencia y diga claramente por qué se muestra renuente a mandar la vuelta… porque mire que mi copa hace rato que está vacía y usté, como si nada.

–¡Qué lo parió! *

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Domingo 12 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Despejado, 24 °C