Papelón nacional e internacional

Integrante del Partido Colorado

Cuando en mayo del año pasado el presidente Vázquez visitó la Casa Blanca, según él para incrementar lo más posible las relaciones comerciales con los EEUU, invitó a su vez al presidente Bush a visitar Uruguay.

Tal actitud de nuestro Presidente le pareció absolutamente natural a todo el mundo (la hubiera adoptado cualquier presidente uruguayo de la historia en su lugar) y no sólo no mereció críticas, sino más bien elogios, desde todos los partidos políticos de la oposición.

Ahora se confirma desde Washington (también lo confirma el gobierno uruguayo), por razones de reciprocidad, la muy próxima visita al país del Presidente Bush.

Hasta aquí todo bien, demasiado bien diríamos…

Sin embargo, ante la noticia, a nadie podían sorprender los primeros improperios provenientes de dirigentes del Pit-Cnt: calificaron a Bush como el Hitler del siglo XXI, consideraron absolutamente inconveniente la visita y llamaron a manifestar masivamente en su repudio.

Por supuesto, no le fueron en zaga las expresiones públicas del inefable Luis Castillo, quien tildó al mandatario norteamericano directamente de genocida, y coincidió con sus compañeros de cúpula sindical en que había que exteriorizar abiertamente el rechazo a la visita.

Hasta aquí todo absolutamente previsible, dada la conformación filosófica y dogmática de los mediáticos personajes.

Pero el exabrupto mayor partió desde el propio Poder Ejecutivo. La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, trató públicamente al presidente Bush de execrable sujeto, entre otros epítetos también de grueso tenor.

Más allá de las discrepancias que legítimamente se puedan mantener con la política exterior del presidente de los EEUU, resulta imposible comprender cómo un integrante del mismo Poder Ejecutivo que cursó la invitación (ministro de Estado) se expresa en forma pública en tales términos, comprometiendo de ese modo el posicionamiento internacional del país y, claramente, desautorizando al Presidente de la República.

El Poder Ejecutivo (titular de las relaciones exteriores del país) lo invita, y el mismo Poder Ejecutivo lo insulta soezmente.

¿Paradoja del gobierno frenteamplista? No, simplemente lamentable, vergonzoso.

Ciertamente, no le envidiamos la tarea de organizar el recibimiento del visitante al director de Protocolo de la Cancillería.

Va a tener que emplear todo su arte y diplomacia para sortear unos cuantos saludos…

Obviamente, si un episodio similar hubiera ocurrido en un mandato de gobierno colorado o blanco, a esta altura, estarían todos sus protagonistas presos y defenestrados política y públicamente.

Pero en el seno del gobierno frenteamplista no pasa nada.

Siguen los festejos. Para colmo, hace días, la ministra Arismendi también declaró a la prensa que no se arrepiente de nada.

Por eso hace bien el Partido Colorado en convocar a la ministra al Parlamento para que explique, lo inexplicable…

Lo del título. Bochornoso. *

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