Sobre bienes de capital y exclusiones turísticas

A posteriori de la brutal crisis de 2002, Uruguay ha registrado una importante recuperación económica que, entre otras consecuencias, ha generado un fuerte proceso de incorporación de activos de capital fijo en los diversos sectores de actividad, sostiene un informe del Departamento de Estudios Económicos (DEE) de la Cámara de Industrias del Uruguay.

La importante organización empresarial pretende demostrar el destino que han tenido las importaciones de los bienes de capital, más allá de otros relevamientos que, de acuerdo al análisis, explican de alguna manera el proceso de crecimiento sostenido que está teniendo el país en materia industrial, que determina concomitantemente el ingreso sostenido de nueva mano de obra.

En su análisis, el DEE, de alguna manera, da cuenta del proceso que vive el país, reflejado en el aumento del consumo, que en 2006 creció en un 15%. De paso, nos hace conocer todos los pasos firmes que se dan en el país para consolidar el crecimiento en el que juegan también otros factores, algunos esenciales, como la favorable coyuntura internacional que ha determinado que Uruguay esté en el primer lugar de América Latina, en exportación de carne de calidad.

Sin embargo, parece necesario que seamos conscientes de que el progreso de un país no es sólo producto de coyunturas internacionales fortuitas y de compras espectaculares realizadas por clientes ocasionales. Un ejemplo para tener en cuenta en ese análisis es Chile, que, pese a las variables del exterior, tiene una diversidad en la producción que lo hace relativamente invulnerable a las modificaciones coyunturales. Blindaje, además, consolidado por una clara mejoría del mercado interno que, se diga lo que se diga de la apertura del país trasandino al mundo, también ha crecido de manera exponencial.

Uruguay tiene tan solo tres millones de habitantes, pero la mejoría del ingreso de su población ha repercutido espectacularmente de diversas maneras. Una de ellas es la ya reseñada del consumo, pero la otra, espectacular y decisiva, fue la de salvar al sector turístico determinando la mejor temporada que se conoce en la última década.

Fueron y son miles y miles de familias uruguayas que, gracias a haber podido tener mejores ingresos y, por consiguiente, un ahorro adecuado, resolvieron copar los balnearios del Este, consumiendo en restaurantes, llenando hoteles, dándole vida a los comercios.

Insólitamente, cuando las autoridades del sector analizan los flujos turísticos, invariablemente no se contabiliza este fluir de visitantes de dentro de fronteras que, objetivamente, movilizaron la economía de los operadores del sector como pocas veces había ocurrido en la última década.

Un fenómeno nuevo que no sabemos por qué no se tiene en cuenta y se prefiere medir a los pocos centenares de visitantes que llegaron de México o Estados Unidos, que, claro, seguramente tuvieron un mejor poder adquisitivo, pero no fueron decisivos para la temporada de turismo.

Vemos una notable diferencia de estimaciones entre las que se realizan en Uruguay y, sin ir más lejos, en Argentina, país que pone todo su esfuerzo para retener a sus veraneantes, aplaudiendo y halagando a los connacionales que llegan a los centros turísticos de ese país.

Aquí el criterio es otro. Las autoridades sólo tienen en cuenta a los visitantes extranjeros y ni siquiera en los cómputos, tienen en cuenta al turismo interno que, obviamente, fue el que salvó la temporada. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje