El ejemplo argentino
Nos enteramos que días atrás las autoridades sociales del gobierno de la República Argentina dispusieron que los trabajadores registrados podrán elegir entre el sistema público oficial y las empresas privadas para acceder a sus futuras jubilaciones.
Esto demuestra, sin discusión, que el régimen impuesto por diferentes países latinoamericanos para otorgar el beneficio de retiro para sus trabajadores, que fuera derivado a empresas administradoras de origen extranjero, ha fracasado rotundamente.
Fuimos conociendo los problemas que ha tenido el gobierno chileno, y ahora se comprueban las dificultades que tienen los argentinos.
En Uruguay, desde que se aprobó la nefasta Ley 16.713 estamos padeciendo sus atrocidades, como ser la modificación del sistema de solidaridad intergeneracional por un mecanismo de administración privada de los fondos de los trabajadores uruguayos. Fondos que han sido invertidos sin ninguna consulta previa en Bonos y Letras del Gobierno Central, o en Letras de regulación monetaria y Bonos del peligroso Banco Hipotecario del Uruguay, o en depósitos bancarios o en valores emitidos por elegidas empresas, como también en Valores de Inversión que garantizan ciertas Entidades Financieras. Es decir, la plata de los trabajadores uruguayos en manos de empresarios extranjeros.
La sociedad oriental se dio cuenta de inmediato de la trampa que los políticos colorados y blancos impusieron al aprobar la nueva ley y se buscó el recurso de recolección de firmas ante la Corte Electoral para la anulación de las AFAP. Pero los históricos propietarios de los sillones electorales anularon el trámite aduciendo falsificaciones de muchas firmas. Pasado el tiempo, muy poco se ha hecho al respecto. Días atrás, en noviembre de 2005, el Equipo de Representación de los Trabajadores en el Banco de Previsión Social ha comentado sobre las repercusiones que ha tenido el nuevo sistema de jubilaciones y pensiones, luego de 11 años de aplicado. Consideramos que los argentinos han aceptado los inconvenientes que arrastra el método de jubilaciones por administraciones privadas, y por eso le da la oportunidad a cada trabajador de elegir su sistema.
Aquí en Uruguay debemos movilizar cuanto antes este tema y estudiar un mecanismo que asegure un buen final a quien, durante 30 años, ahorra sus dineros para llegar a disfrutar de algunos años de retiro tranquilo. No caben dudas al respecto y todas las autoridades involucradas tienen que efectuar los necesarios cambios. *
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