Uruguay, el próximo Chile, según The Economist

«Uruguay será el próximo Chile en materia de desarrollo y crecimiento económico porque tiene todas las condiciones para ello. Pero sólo lo logrará si, como país, se lo permite a sí mismo», afirma la prestigiosa revista internacional The Economist en su último número, aparecido el jueves 1 de febrero.

El artículo de The Economist, escrito desde Punta del Este, hace una reseña de la historia económica reciente de Uruguay.

Tenemos derecho a escribir desde San José y naturalmente, con otra percepción de la realidad. El modelo chileno, según la presidenta Michelle Bachelet, es muy injusto. Fue impuesto a sangre y fuego luego de un golpe de Estado, organizado y financiado por Estados Unidos.

Derrocado y muerto el presidente Salvador Allende, Augusto Pinochet encabezó un proceso que concentró el ingreso en un sector minoritario de la sociedad, enriqueció a su familia y amigos; pero sobre todo, benefició a las trasnacionales. ¡Todo un modelo a seguir!

Entre las diferencias, The Economist sostiene que mientras Chile fue adelante con un fuerte proceso de apertura comercial, de libre mercado y de privatizaciones, «Uruguay se ha mantenido cautelosamente ligado a su más igualitaria, pero más lenta de movimiento, democracia social», recordando que fue «noqueado» por el colapso económico argentino, que llevó a la crisis bancaria y a la profunda recesión en 2002-2003 y que desde entonces «se ha recuperado fuertemente».

Uruguay fue «saqueado» no sólo por «los Rohm y los Peirano», otros vaciaron el BHU, el Brou, la CND, muchos hicieron fortuna en negocios con la salud y la educación pública, otros (o los mismos) con la vivienda social y otros curros.

¿Cómo se puede juzgar el éxito de un modelo si no se tiene en cuenta su impacto sobre la vida de la gente? ¿No será conveniente, a esta altura, analizar la evolución patrimonial de algunos (ex) funcionarios públicos?

Porque simplemente, analizar la economía sin tener en cuenta la forma en que los diferentes actores se apropian de una parte de los excedentes que se generan, es una falsificación ideológica disfrazada de análisis científico. Y se hace con pretensiones de presentar una visión «objetiva» y hasta «neutral».

La revista sostiene que en relación a los hechos que detienen el crecimiento de Uruguay, «uno es la pertenencia al Mercosur, cuyos altos aranceles agregan costo a la maquinaria importada, y para firmar un TLC se necesita el consentimiento de los socios, incluyendo ahora a la Venezuela socialista de Chávez».

Yo no sé si Venezuela está construyendo su camino a una forma no capitalista de convivencia; el sólo enunciado de pretender hacerlo eriza los pelos de muchos. La misma alternativa se presenta en Bolivia y en Ecuador. ¿Qué impide que nos la planteemos en Uruguay? ¿Por qué no proponernos crear las condiciones para construir una sociedad más justa y solidaria? Si la mayoría quiere eso, ¿por qué no hacerlo?

Por otra parte, no tengo ninguna duda de que la integración de las «dolidas repúblicas de nuestra América» es el único camino para su liberación. Que globalización no es más que un eufemismo, que se usa porque hablar de imperialismo suena a ideología perimida.

El artículo menciona al politólogo Adolfo Garcé, quien opina que los uruguayos «quieren tener un capitalismo dinámico como Chile, pero con más énfasis en la igualdad» y que «quizás, el país tendrá que escoger entre dinamismo e igualitarismo».

No estoy seguro de que esa no sea más que una alternativa de hierro impuesta artificialmente. El 50% de los niños que nacen en Uruguay es de familias pobres o muy pobres, muchos de familias desintegradas. Para esos niños ¿la prioridad es el «dinamismo» de la economía, o la justicia social en el reparto de la riqueza? ¿Necesariamente la equidad afecta el dinamismo de la economía?

Porque la promesa de repartir después ha sido sólo eso, aquí y en cualquier lugar que conozca. Los ricos, salvo excepciones, no están dispuestos a repartir nada y todo les parece poco para ellos. Siempre habrá argumentos para justificar que acumulen más y más.

De mi parte: ¡Bush go home! (Y si podés te llevás alguno de los que acá sobran). *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje