El índice de los precios del consumo (IPC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, mostró en el mes del enero del corriente año un importante incremento del mismo, que pasó al 1.77 %, cifra en la que jugó un papel multiplicante el aumento de tarifas que aplicó UTE de un orden de 9,17 %.
Otros rubros que sorprendieron por su comportamiento al alza, englobados en el grupo alimentos (verduras, legumbres, tubérculos), fueron la lechuga (51.88%), zapallitos (48.58%), acelga (34.29%) y zanahorias (26,02%). Este fenómeno, de explicaciones claramente estacionales, afectó el índice en el enero y seguramente se extenderá, de alguna manera, a febrero, pese a que parecería que en lo que va del presente mes ha habido una especie de “enfriamiento” de la economía en su conjunto, esperándose que el IPC del mes muestre una tendencia claramente descendente.
Si bien la inflación en enero fue alta comparada con el mismo mes del año anterior en que no pasó del 1,37%, es intención del equipo económico monitorear detenidamente las distintas variables que influyen en el mismo, pues un salto de esa magnitud tiene una significación importante en la caída de la capacidad de compra de las familias, provocando además un recorte en el mercado que reduce, por supuesto, la actual tendencia de crecimiento.
La inflación es un impuesto indeseable que se aplica a todos, que nadie puede eludir y que no le sirve nadie, además de deteriorar los esfuerzos que se hacen para mejorar la capacidad de compra de salarios, jubilaciones y pensiones. Ténganse en cuenta que en el último año calendario, ingresado el cómputo de enero, lleva a una inflación anualizada del 6.81%, casi la misma cifra de mejora que se le entregará a los pasivos en el mes de marzo cuando recibirán 7%, completando un aumento del 10%, del que ya han recibido 3%. Con esto queremos decir, que pese a que el incremento que se brinda en esta ocasión a los pasivos no deja de ser interesante el mismo, en definitiva, solo compensará el alza del costo de vida.
Pero si vemos que rubros fundamentales como el de la energía tienen un significativo incremento, 9.17% en las tarifas de UTE, lo que repercutirá negativamente en una cantidad de actividades que utilizan el insumo de la energía, llegamos a la conclusión de que desembocamos en una situación más que difícil. Además, hay que recordar que sobre ese monto incrementado con ese 9.17%, se cobrará el IVA en la proporción debida, lo que multiplicará aun más el resultado final y la afectación en pesos en el bolsillo de cada uno.
Por suerte los combustibles se han mantenido, pese a su precio final alto y de las pequeñas variaciones al alza o a la baja atadas al precio del barril del petróleo, en un nivel relativo de estabilidad. Por otra parte Antel ha mantenido sus tarifas, si bien son las más altas de la región, dentro de un margen también de estabilidad y es política explícita de esa empresa pública planificar una paulatina reducción de las mismas, acción que tendría relación con la reducción de los aportes a Rentas Generales, cuya exigencia le será reducida por el Estado nacional una vez esté en marcha la llamada reforma impositiva.
Un puzzle económico difícil de armar en que cada movimiento repercute en la vida de las personas y que muestra la fragilidad de los procesos económicos y el cuidado que deben tener los conductores de la economía para que los equilibrios realmente se mantengan y los procesos de crecimiento se sostengan en el tiempo. No es posible que sea ineluctable que el Uruguay, al cambiar la coyuntura externa, necesariamente tenga que vivir otra crisis.
Si se actúa con inteligencia, ponderación y se le da armas a la gente la poder producir elementos de alta calidad, nunca faltarán los mercados., aunque los mismos sean cambiantes.
Lo peor de todo, como siempre le pasó a Uruguay, es ahogarse en la orilla por no haber sido generosa la distribución del ingreso, mejorando y ampliando un mercado interno que, cuando se habla del mismo, es despreciado por muchos, pero del que viven, además de las empresas nacionales del Estado, importadores de distintos rubros y un comercio que hoy se declara en una situación floreciente. *
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