Un escenario de esperanza y preocupación

En breves cuatro días y con el objetivo de establecer nexos de relaciones académicas, sociales y culturales para el Instituto Raíces y Caminos de América Latina y el Caribe, cuya Presidencia se me ha confiado, mantuve positivas conversaciones con colegas ecuatorianos que acompañan con esperanza y preocupación la vitalidad social que moviliza el nuevo gobierno del Presidente Correa. 1:

Voy a narrar lo principal de esos diálogos:

– A propósito del accidente entre dos helicópteros militares en el que murió la ministra de Defensa, a los diez días de iniciado el gobierno, me recuerdan que esta es la tercera oportunidad en que muere un ministro de Defensa en accidentes aéreo. En agosto de 1979 murió el primer ministro de Defensa del Presidente Jaime Roldós y en mayo de 1980 ­en nuevo accidente- murió el 2º ministro de Defensa y también dicho Presidente. Además, en 1992 murió la cúpula militar más progresista que tuvieron las FFAA y en 1994 el jefe del Comando Conjunto, también identificado como progresista.

– Me recuerdan también que desde hace 10 años ­para no remontarnos más largo en la historia- los tres presidentes electos secuencialmente fueron derrocados por movimientos de insurgencia social equilibrados con soluciones «institucionales ­ militares» en cada caso: en 1997 el Presidente Bucaram ­populista, excéntrico 2, a quien implicaron en temas de corrupción- cayó bajo confusos acuerdos con el FMI que le obligaron a aumentar las tarifas de servicios públicos, que provocaron la ira social, y fue sustituido por el entonces Presidente del Congreso: Alarcón con respaldo militar. En 1998, asume electo el Presidente Jamil Mahuad, que pronto es envuelto por el «crack bancario» y el desprestigio popular. Es también en este período que se acuerda con EEUU la instalación de la base aeronaval americana en Manta, para vigilancia e intercepción de vuelos del narcotráfico desde y hacia Colombia. En 2000 una masiva protesta popular urbana, campesina e indígena, respaldada por cuadros intermedios de las Fuerzas Armadas (con el coronel Lucio Gutiérrez como cabeza visible), derroca a Mahuá y los altos mandos ubican en la Presidencia al vice Gustavo Novoa, pasando los militares «insurrectos» a procesos en la justicia militar y civil.

– Finalmente, me recuerdan, que esta secuencia culmina con la elección en 2002 de dicho coronel Lucio Gutiérrez, con fuerte respaldo campesino del oriente y la costa y en especial de la expresión política del movimiento indígena, el Partido Pachacutik. Esto, que pareció entonces la aparición de un gobierno de orientación popular, se diluyó a poco andar con la rápida ruptura del entendimiento entre Sociedad Patriótica (Gutiérrez) y Pachacutik y la operativa gubernamental clásica en la economía neoliberal y militar de «acercamiento» -no concretado- al Plan Colombia impulsado por EEUU. Como en los casos anteriores, el tema de la gran corrupción filtró el ambiente político ­ante la inoperancia y los arreglos interpartidarios de los partidos en el Congreso (unicameral)-, y nuevamente la gente «tomó las calles» (clase media y media alta de Quito, solamente) y provocó el derrocamiento (abril del 2005) de Gutiérrez, que sale del país en avión de las Fuerzas Armadas de Brasil, donde recibe asilo político, para luego viajar a EEUU, Colombia y Perú. Asume entonces el vicepresidente Alfredo Palacio ­médico- que completa el período, «me dicen», flotando entre lo mismo y la nada … hasta esta reciente elección que ungió a Correa.

– Sin embargo, me cuentan, sobre tres hechos significativos durante el período del doctor Palacios: i) Continúa la línea económica neoliberal y negocia un TLC con EEUU, que provoca múltiples reacciones sociales y de sectores industriales ­movilizando nuevamente la gente en las calles con fuertes protestas-; ii) Irrumpe la investigación sobre graves irregularidades en el contrato de la empresa OXY ­firma americana concesionaria en la explotación de pozos petroleros- y el gobierno le retira la concesión, lo que molesta al gobierno de EEUU. Esto, y lo referido en i), desactiva el camino hacia el TLC. Es importante aclarar que la movilización social que paró el TLC fue la de los indígenas que mantuvieron 10 días paralizado al país en marzo de 2006. Ningún otro movimiento social actuó en esa ocasión. Por otro lado, el informe que recomienda la cancelación del contrato con la Empresa OXI ya había sido efectuado durante el Gobierno de Gutiérrez, pero es en el período del Gobierno de Palacio que se cancela efectivamente el contrato ­basado en ese informe- y luego de las movilizaciones indígenas referidas y iii) El Presidente Palacios designa al economista Rafael Correa como ministro de Economía y Finanzas, en el segundo semestre de 2005, quien renuncia a los 3 meses por la «imposibilidad de introducir los cambios que el país requería y el obstruccionismo de los partidos tradicionales enquistados en el Congreso».

– Esta breve experiencia ministerial, me dicen, motiva a Correa hacia su campaña electoral de 2006, sin estructura partidaria de sustento, con tres acentos en su mensaje: dignidad nacional en la conducción económica, desterrando la práctica de las soluciones neoliberales e integrando a Ecuador con América Latina; claro enfrentamiento a la «partidocracia» tradicional; y justicia con las organizaciones sociales de base democráticamente actuantes. Su compromiso: encarar los cambios esenciales con un inmediato trabajo de «reforma constitucional» mediante la elección de una Asamblea Constituyente.

Y así está hoy conduciendo al nuevo gobierno de Ecuador, el economista Rafael Correa, quien de inmediato avanzó en un acercamiento claro con el Mercosur, asistiendo a la reciente Cumbre de Río e inició ­en lo interno- el proceso para convocar a la Asamblea Constituyente prometida, acompañando las bases para el nuevo Estatuto Constitucional que propone para discusión en dicha Asamblea.

Me tocó estar presente en un escenario de preocupación y ruido, primero en relación al accidente que segó la vida a la ministra Larriva, que hizo recordar a los anteriores casos arriba mencionados, cubriendo al hecho de un manto de «sospechas inevitables». Por ejemplo, me sorprendió leer un comunicado de condolencias de la Armada Ecuatoriana, lamentado solamente el deceso de sus cinco compañeros de armas…

Y en segundo lugar, observando los alborotos sobre las controversias públicas, parlamentarias e institucionales ­con fuerte condimento mediático- y las movilizaciones populares sobre el Congreso, reclamando la pronta convocatoria de la Asamblea Constituyente. Le cuestionan al Presidente «errores de procedimiento» en el relacionamiento del tema con el Tribunal Supremo Electoral y con el Congreso, cuando está claro en toda la ciudadanía que el Presidente actúa de acuerdo a su compromiso previo a las elecciones y que eso es lo que se quiere para reencaminar al país en una senda institucional que destierre del Ecuador las viejas prácticas politiqueras ­según me dicen-. Hay que suponer que los defectos de procedimiento y trámite deberán superarse para cumplir con la esencial expectativa social.

También, escuché al Presidente Correa, en exposición pública televisada, decir que «teme por su vida y por la de su familia»… *

1 Economista de 43 años empeñado en cambiar los cursos dominantes de la economía neoliberal por el de una economía humana de visión regional latinoamericanista.

2 Popularmente identificadocomo «el loco».

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