D’Elía: un icono de la lucha obrera y popular

Cuando enero del presente año llegaba a su fin José «Pepe» D’Elía entró en la historia del país. Fueron 90 años de coraje cívico, fecunda vida y defensa de las grandes causas nacionales y populares. Cual dínamo de los intereses de sus pares, los trabajadores, José D’Elía constituye la síntesis de décadas de rica historia obrera hasta la consolidación del actual PIT- CNT, heredero de la Central Nacional de Trabajadores que recoge su legado y el de otros héroes sindicales expresado en tres axiomas básicos: unidad, solidaridad y lucha. En cada fábrica y barraca, en cada puerto y estación de ferrocarril, en los más recónditos ámbitos laborales de los asalariados públicos y privados y en la tristeza de quienes nos sentimos sus compañeros surge el emocionado recuerdo para uno de los mejores hijos de esta tierra.

Ejemplos de vida y consecuencia como los de D´Elía son los que han hecho posible la recuperación de la democracia y las grandes victorias populares. En la desazón de los principales y diversos referentes del quehacer político y social se hace viva la necesidad de continuar transitando la senda que recorrió José D’Elía: conciliar sabiamente intereses cuando es preciso hacerlo en beneficio del país y destinar toda la humanidad y temperamento en la inclaudicable defensa de más y mejores condiciones de vida para quienes generan la riqueza de la sociedad.

Su permanencia está entrelazada a la unidad obrero estudiantil plasmada en las calles. Es su nombre y el de sus pares obreros y estudiantes -unidos y adelante- forjando la conquista de los mejores destinos del Uruguay, lo que ha determinado a la sociedad del presente la sustitución de un modelo neoliberal por un paradigma social que le devuelva la dignidad a los ideales que D’Elía defendió con tanto valor en su vida. De allí que el Doctorado «Honoris Causa» que le entregara en el año 2005 nuestra principal casa de estudios se conformó no solamente en la expresión del reconocimiento del mundo universitario para un hombre que surgió de las entrañas del pueblo, sino que además simbolizó la alianza del porvenir obrero y proletario con el conocimiento y la investigación científica y tecnológica, apostando a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

Si miramos retrospectivamente en la historia hacia escenarios mucho más hostiles que los actuales para los trabajadores y la épica de sus luchas, tales como la clandestinidad, el exilio o la cárcel, D’Elía y sus pares obreros estuvieron siempre en la primera línea de combate por los derechos más preciados del hombre.

Escribir estas palabras de homenaje lejos del Uruguay para alguien tan grande, representa para nosotros poseer aun más viva la estampa señera de un luchador social y político y afianzar nuestra convicción de que todas las utopías y conquistas son posibles cuando los obreros del mañana como D’Elía continúan estando presentes en el imaginario colectivo. Sentimos, compartiendo la congoja de sus familiares y compañeros que le conocieron a plenitud, que parte de la mejor historia obrera y sindical se ha ido con él. Nos reconforta sin embargo, reflexionar que, siempre, en medio de turbulencias y desasosiegos para el Uruguay y sus hijos abrevar de su sapiencia y legado nos devolverá el talante, la confianza y perseverancia necesarios para continuar haciendo del Uruguay una sociedad más fraterna.

Descansa en paz, Compañero José D’Elía. *

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