Una nueva etapa en las coincidencias objetivas

Durante todo el año 2006 se fue dando una serie de coincidencias objetivas entre compañeros del FA de distintas extracciones sectoriales, tanto entre sí, como entre éstos y las bases. La lista de temas que fueron convocando y juntando es extensa: TLC, reforma tributaria, Rendición de Cuentas, endeudamiento, tipo de cambio, derechos humanos, presupuesto de la enseñanza, etc. Digámoslo de entrada, en la mayoría de los casos se trató de corregir parcialmente proyectos originales provenientes de Economía, analizándolos en el contexto nacional e internacional. Y refiriéndolos al extremo cuidado que debemos tener sobre el mantenimiento del bloque político-social alternativo, bloque que tanto costó construir o acumular, pero que rápidamente puede deconstruirse o desacumularse con medidas desacertadas.

Se trata de vínculos naturales y objetivos, surgidos no por una motivación o voluntad subjetiva de oponerse a alguien por vaya a saberse qué inconfesado motivo ni por ningún afán menor, por ejemplo, de tipo electoralista. Lejos de eso, dichas coincidencias se dieron casi sin quererlo, fueron fragmentarias, esporádicas y cambiantes en cuanto a sus actores. Nadie a priori fue excluido, se acercó quien lo quiso por estimarlo así necesario. Se produjeron en torno a temas puntuales y, de alguna manera, fueron más actitudes defensivas que otra cosa. No estaremos muy alejados de la verdad si decimos que se dieron casi a la fuerza y no tuvo a ningún actor como figura especialmente convocante o articulante.

En general, puede concluirse que en la mayoría de los casos se tuvo relativo éxito en conseguir los objetivos perseguidos. Recordamos el porcentaje del PBI para la educación (que motivó la renuncia de Astori, posteriormente retirada). También los vaivenes en torno del endeudamiento (a los efectos de concretar el enunciado de Tabaré de que se contemplaría a los que se endeudaron trabajando). O los largos meses de tratamiento de la reforma tributaria original (modificándola en aspectos importantes vinculados a las cooperativas y los pequeños y medianos productores rurales, así como en la elevación del monto mínimo imponible para jubilados y trabajadores, etc., aunque todavía queden aspectos por corregir en el futuro, algo que se corresponde con el concepto de reforma dinámica sustentado por Economía). Igualmente puede señalarse la coincidencia respecto de la necesidad estratégica de pasar de una Rendición de Cuentas de poco más de cien millones de dólares a otra de trescientos millones y pico, como el mismo Tabaré lo señaló en un Consejo de Ministros. O las inquietudes por el bajo valor del dólar, perjudicial para los sectores agroexportadores.

En este breve análisis no puede faltar el papel de la movilización popular como un factor coadyuvante o acelerante de la coordinación señalada más arriba. No cabe duda de que la lucha reivindicativa de los trabajadores, jubilados, cooperativistas y pequeños y medianos productores rurales y urbanos nos motivó a todos, nos impulsó a la búsqueda de soluciones que, aunque parciales, atenuaran las aristas más preocupantes de lo proyectado originalmente. Entonces, hubo también coincidencias objetivas entre el vasto movimiento social movilizado con legisladores, ministros, sectores y bases del FA.

Existió otro tema en que nos costó algo más ponernos de acuerdo. Al fin el Tratado de Libre Comercio fue derrotado en su proyección original porque se acumuló y se organizó una vasta alianza para oponérsele. Con base en el PIT-CNT, abarcó a Fucvam, la Onajpu y aglutinó a sectores políticos y personalidades del más diverso origen, sin olvidarnos de aquellos sectores productivos que iban a ser fuertemente afectados por las contrapartidas exigidas. Ni tampoco de los apoyos a dicha movilización a escala del Mercosur. Pero en el ínterin, y lo decimos lealmente porque así lo pensamos, fue muy fuerte la exigencia a nuestro PCU para salirle al cruce en cada ocasión en que sus poderosos partidarios de adentro y de afuera del FA, del país y del exterior, pretendían consumarlo sin mayores demoras.

En otro asunto en que nos venimos poniendo objetivamente de acuerdo es en la necesaria participación de la fuerza política en el análisis y la definición de temas estratégicos, aquellos que marcan rumbos de larga duración. Repetimos, en las cuestiones centrales, no en las laterales o cotidianas. Y, a la vez, acuerdo en el rechazo del método de definir dichas cuestiones clave por la vía de los hechos consumados. Coincidencia también en cuanto a la organización interna del FA y a los apoyos a la Presidencia para que pueda cumplir mejor sus funciones. *

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