La recaudación de la DGI y la bonanza económica
El crecimiento de la recaudación lograda por la Dirección General Impositiva (DGI) en el rango de los 500 millones de dólares en el ejercicio 2006 más que en el año anterior, es un hecho de una importancia capital para el funcionamiento del país, en el que se suman por los menos dos factores convergentes: el primero es la mayor eficiencia de la propia DGI, que luego de su reestructuración, está logrando niveles de cobro evidentemente mejorados.
El otro factor, evidente, es la mejoría en la capacidad contributiva de la población, otro elemento más de los tantos que son resultado del proceso de crecimiento de la economía que ya lleva tres años y, paralelamente, de una insipiente mejoría de la distribución del ingreso a la que se accedió vía la puesta en marcha de los Consejos de Salarios, mecanismo idóneo que determinó un interesante crecimiento salarial en la actividad privada.
Durante el ejercicio pasado los principales impuestos recaudados experimentaron un crecimiento superior al del Producto Bruto Interno (PBI) esperado para ese año, mostrando un comportamiento de la recaudación que estuvo por encima de la propia actividad económica del país.
Este punto, sin duda, debe ser atribuido a la notable mejoría de la eficiencia del organismo recaudador que ha sabido golpear en todas las puertas, presionar todos los timbres, resolviendo aplicar sanciones a los deudores contumaces, a quienes violan la normativa y tratan de medrar del trabajo de los demás obteniendo beneficios manteniendo la morosidad impositiva o tratando de escapar del cada día más largo brazo de la DGI. En ese aspecto, el organismo recaudador ha sido implacable, obteniendo algunos resultados que han servido como ejemplos disuasores para otros deudores tentados a la morosidad.
Sin embargo, queremos reiterar el concepto, de nada sirve la rigidez policial que puede aplicar el ente recaudador si no existen los recursos para poder cumplir las obligaciones impositivas. Allí apareció, de alguna manera, la nueva situación que está viviendo el país, con una mejoría interesante en diversos rubros y un agudo crecimiento del mercado interno como resultado, eso sí, de la mejor capacidad de compra de los uruguayos. De alguna manera podemos decir que la tarea recaudadora se hizo más sencilla porque se cosechó en tierra fértil y no en páramos empobrecidos, como los que sufrimos en otras épocas, en que las cifras de recaudación no fueron tan saludables para el país.
En la evolución de la recaudación de la DGI vemos que se destaca especialmente lo recaudado por los impuestos más vinculados con el consumo, como el IVA, que creció en más del 10% en términos reales, lo que explica casi el 70% del crecimiento de la recaudación. El resto de los impuestos vinculados con el consumo, como el Cofis y el Imesi, crecieron en el ejercicio contabilizando un 5,7% y un 2.8% respectivamente.
Por su parte, otro impuesto cuya recaudación muestra la robustez del proceso económico, el llamado IRIC, guarda una estrecha relación con el nivel de rentabilidad de las empresas: creció globalmente al 14,8%. En el sector privado su crecimiento fue del 15,5%.
Todo un proceso positivo en que los niveles de recaudación, más de 500 millones de dólares de aumento a los del año anterior, están radiografiando la situación del país. Por supuesto que con ello no podemos decir que se hayan sorteado algunos problemas agudos, como los de la desocupación (hoy en dos dígitos), la marginalidad y los sectores que todavía siguen sumergidos por debajo de la línea de la pobreza, con lo que ello significa desde el punto de vista social.
Falta mucho camino para recorrer y, reconocemos, que el país sigue insertado en una coyuntura internacional absolutamente positiva, en que han mejorado los precios de los comodities y, especialmente para Uruguay, el de la carne. Por supuesto que se mantienen planteados temas como el déficit comercial en el Mercosur y los caminos que deberá emprender el país en su rlacionamiento comercial futuro, porque no puede seguir atado a algunas realidades tan negativas. *
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