Dos tipos de turistas

En torno al éxito de una temporada turística hay mediciones que, como las sensaciones térmicas, dependen de algunos hechos objetivos y de otros objetivos.

Entre los objetivos es posible manejar datos proporcionados por la Dirección Nacional de Migraciones, que dan cuenta de que en enero llegaron al país 58 mil argentinos menos que el año pasado, y de que el número total de turistas fue 10,9% inferior al registrado en el mismo mes de 2006, pero hubo más brasileños y de otras nacionalidades.

Sin embargo entendemos que, para medir con objetividad el éxito de la temporada, no podemos contentarnos sólo con esas cifras, porque tenemos otro dato concreto que no manejó, y no sabemos por qué, el Ministerio de Turismo en su informe.

Ese dato tiene relación con la presencia multitudinaria de uruguayos que este año, en un fenómeno que tiene una evidente vinculación con el nivel de ahorro logrado, coparon los balnearios del Este. El ejemplo más exultante fue la presencia masiva de uruguayos en la zona turística de Rocha, donde los balnearios ­Punta del Diablo, Aguas Dulces, Valizas, La Paloma, entre otros­ se sorprendieron ante el alquilar masivo de casas de veraneo, en la mayoría de los casos por parte de clientes uruguayos. Durante durante todo el mes de enero, algunos de estos balnearios estuvieron prácticamente colmados de visitantes, la mayoría uruguayos.

Claro, el turismo que concretan es distinto al que realizan los extranjeros, que introducen divisas. Sin embargo los uruguayos, como pocas veces ha ocurrido, movilizan la economía de esa zona del país, mostrando además cómo el proceso de crecimiento verificado en los últimos tres años, mejoró realmente el ingreso de diversos sectores de los distintos estamentos de la clase media.

Por ello cuando se leen titulares que afirman que llegaron al país 58 mil argentinos menos, se puede tener una visión engañosa de lo sucedido durante el mes de enero que acaba de finalizar. La verdad es que los extranjeros que llegaron al país fueron 10,9% menos que el año pasado, pero también resulta una verdad de a puño que esta temporada de verano se inició con un mes de enero brillante como no se recordaba en los últimos años.

Por ello hay que analizar cuáles son los objetivos que trazará el Ministerio de Turismo para la próxima temporada.

Si volcará sus esfuerzos, como éste y los años anteriores, en atraer sólo al turista extranjero, o diversificará sus políticas para atender también a quienes en Uruguay invierten sus ahorro en vacacionar en las zonas balnearias.

Podrían existir mecanismos promocionales, como el que a partir del 15 de enero se aplica a los visitantes extranjeros que llegan en sus vehículos al país para impulsar a los uruguayos a visitar nuevos lugares dentro de fronteras.

Porque el peligro latente que se corre es que, al modificarse la paridad cambiaria en Brasil, la oferta turística en el país vecino vuelva a tener atractivos económicos importantes y los uruguayos, en lugar de gastar en su país, prefieran hacerlo del otro lado de la frontera. *

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