Una sorda polémica está teniendo lugar en nuestro país, que de alguna manera sorprende a quienes se enfrentan con las notas del senador Eleuterio Fernández Huidobro en LA REPUBLICA , con algunas declaraciones o silencios que dejan trascender el malestar existente en algunas jerarquías de UTE sobre el contenido de las mismas. Quizá no comprendan que están asistiendo a una trascendente disputa sobre el futuro de la energía en el Uruguay, su valor estratégico y elementos que hacen a la independencia o no del país.
Por ello es bueno destacar que justamente hoy será el día en que UTE dará a conocer el resultado de una licitación para la compra de energía a empresas privadas, que han presentado propuestas para la instalación de parques de generación eólica y centrales que funcionan con el sistema biomasa, dos mecanismos que no necesitan quemar combustibles fósiles.
Ello de acuerdo a la ley que habilitó en 1997 la desmonopolización de la generación, quedando en poder de UTE la red por la que se despacha la carga eléctrica que para ser utilizada por los privados requiere del pago de un peaje.
El centro de la polémica está planteado porque en el ámbito gerencial del ente energético se estima a estos dos sistemas de producción (eólico y biomasa) como poco seguros, ya que uno de ellos, por ejemplo, depende tan solo de la fuerza del viento, y se inclinan por la producción de energía en centrales “más seguras”, pero que funcionan a carbón, gas o petróleo, en las que se depende de combustibles importados. Claro, olvidan que la producción central de energía en el Uruguay se realiza a través de la producción hidroeléctrica, y los embalses también viven las contingencias irregulares del tiempo.
Veremos qué ocurre con la apertura de esta licitación, especialmente por cuanto de los 68 megavatios ofertados por las empresas en cuestión que se presentaron al llamado, la comisión que estudió los pliegos sólo aceptó propuestas de producción de energía alternativa que no superan los 26 megavatios, menos de la mitad de la producción de la nueva central de Punta de Tigre.
Los empresarios privados que han participado en la licitación sostienen que los proyectos presentados, en su conjunto, establecían una generación de 200 megavatios, que es casi el mismo volumen de energía que Uruguay le debe comprar a la Argentina y a Brasil.
De aceptarse las propuestas sostienen se terminaría con la actual dependencia de los países vecinos, que tienen una situación energética tan grave como la uruguaya y que en cualquier momento dejarán de enviar el fluido porque lo tendrán que utilizar internamente.
Sin embargo el ente energético planteó por boca de su vicepresidente, Pedro De Aurrecoechea, que UTE está dispuesta favorablemente a alentar la producción privada de energía, pero no está dispuesta a pagar cualquier precio, especialmente cuando el contrato establecería el sistema del “auto despacho”, lo que implica que UTE debe comprar toda la energía que se produce.
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