¿Sólo los vascos son terroristas?
No cabe duda de que poner una bomba de alto poder en el estacionamiento del aeropuerto de Barajas es un acto de terrorismo incalificable. Ya no sería un problema ideológico sino una inconsciencia a la que se debe imponer el sentido común humanista. Era previsible totalmente que pudieran pasar y pasaron personas inocentes por el lugar del hecho, caso de los dos hermanos ecuatorianos, y volar junto con los vehículos sin comerla ni beberla.
Un acto más de terrorismo fuera de discusión. Uno de los tantos cientos que se sufren en el mundo últimamente y que se han vuelto de uso y costumbre. ¡Cuidado! No voy a justificar este crimen, que como dije, lo es como otro cualquiera, y carece de defensas racionales. Pero también es cierto que la irracionalidad del mismo no se puede monopolizar sólo a un pueblo, el vasco en este caso, si se puede juzgar sin examinar los contextos de intereses económicos en algunos, ideológicos en otros y hasta libertarios en muchos. Vayamos por partes.
Toda guerra o revolución tiene in situ el terrorismo y los atentados. Y si las diferencias de fuerzas y poderíos bélicos son muy notorias, es con más razón común, que los que están en inferioridad de condiciones recurran a este expediente. Es una razón por la que se dice que hay varias clases de terrorismo. El haber barrido con Irak en dos guerras alevosas, donde en la primera «tormenta del desierto» se enterraron vivos, no sólo al Ejército iraquí en la arena con poderosas topadoras del Ejército yanqui, sino también a poblaciones y campamentos enteros con civiles, mujeres, hombres, niños y ancianos, por orden del «morocho» Powell, ¿no fue acaso un acto terrorista y un crimen de lesa humanidad?
Que yo sepa, no había vascos cometiendo el hecho. En la segunda guerra del Golfo Pérsico, sin olvidar a los afganos luchando con armamentos obsoletos, masacradas miles de víctimas, civiles en su total mayoría. Y con añadidura se ejecuta y ahorca a sus líderes por los imperios que imponen una justicia títere acorde con sus intereses bajo un gobierno corrupto que responde a sus depredadoras ambiciones.
Llámese petróleo, que es la única razón del genocidio. ¿Acaso no era legítimamente sólo el pueblo iraquí el que tenía derecho a juzgar libérrimamente en plena soberanía a sus jefes? Que yo sepa tampoco había ningún vasco en la ocasión. ¡Y vaya si hubo y sigue habiendo terrorismo! Sabra y Chatila, como las masacres del sur del Líbano buscando guerrilleros de Hezbolá y la última, que fue más sangrienta aún para la inerme población civil, en el Líbano, nación de paz y que carece de ejércitos eficientes, ¿no habrán sido también actos terroristas? Ante la duda, voy a preguntar si había algún vasco presente curioseando.
Sería bueno averiguar si en los bombardeos y arrasamientos de Serbia y Kosovo, el más «pulcro» terrorismo imperial, pudo haber algún vasco «asesorando» (¡son capaces los muy canallas…!). Pero más recientes aún, no obstante los más de tres mil yanquis muertos por la heroica resistencia iraquí y afgana, en defensa de su petróleo, libertad y soberanía, Bush nos informa que mandaría veinte mil hombres más para imponer la conquista terrorista en el mundo. ¿No le estarán asesorando los vascos?
El sonriente Blair, socio «siamés» de Bush en cuanta matanza se hizo por décadas con su rubia Albión, contra Irlanda, que por rara casualidad quiere la unidad del «Erín» y la independencia total de sus legítimos territorios. ¿No cometieron terrorismo de Estado imperial? Sin olvidar la inédita y única en la historia de la humanidad, guerra del opio. En defensa de la droga, haciendo un genocidio del pueblo chino, porque las factorías del barbitúrico no eran de los vascos sino de los ingleses. Y reaccionaron ferozmente cuando los chinos se enteraron de que «fumar es perjudicial para la salud» y cortaron la fumata del opio. Los mismos franceses en Argelia y el Dieh Vieh Phu por citar alguna de sus hazañas, ¿tampoco hicieron terror cuando junto con los yanquis bañaban con napalm las chozas de bambú y palmas de los vietnamitas? O sea, la máxima es que los débiles y chicos jamás tendrán razón y por supuesto si luchan por su independencia y su soberanía, léanse vascos, irlandeses, chechenos, palestinos, iraquíes, etcétera, deberían joderse y someterse al poderoso de turno. Claro, es también entendible que naciones como los eskaldunes, muchas veces milenarios (más de treinta mil años), quieran volver a ser libres y tercos como son, desde el lejano general Zumalacarreguy, pasando por Sabino Arana Goiri y llegando a nuestros días sigan con sus sueños de ver una ikurriña libre y soberana. Por supuesto nada se dice del terrorismo de Estado español, tan afectados a esas prácticas a lo largo de su despiadada y depredatoria historia. Recuérdese el terrorismo genocida contra el pueblo azteca, el inca o el araucano, y quiénes empalaron a sus caciques y ataban sus miembros a caballos para trozarlos mejor e imponer el terror. Esas hazañas no las hizo el pueblo vasco. La actual cárcel de Carabanchel y tantas otras donde se torturan vascos, a la par de la tan temida de Guantánamo yanqui, nadie se acuerda de mencionarla. ¡Los poderosos, siempre tienen razón!
Los crímenes y torturas son crímenes y torturas desde cualquier lado que se los mire. La voladura de los trenes de Atocha, como las Torres Gemelas o el atentado de Barajas donde mueren dos ecuatorianos inocentes y otros tantos similares, deben ser erradicados de toda conciencia humanística. Pero, para que eso suceda, los imperios y poderes económicos mundiales deberán respetar las libertades nacionales de cada pueblo y sus riquezas naturales, caso del petróleo, el agua, etcétera. Y la justicia social de cada sociedad. Los vascos como pueblo no son terroristas. Sólo aspiran a ser libres y dueños de sus destinos.
Es una patria muchas veces milenaria cuyos orígenes, por lo mismo, se pierden en la bruma de la Historia. Tiene el mismo legítimo derecho que tuvo nuestro Uruguay en su momento. ¡Gora Euskadi Askatuta! *
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