Desaparecidos: inesperada y trascendente versión militar

En su edición del pasado viernes el semanario Brecha publica una información sobre la Armada y los Derechos Humanos de gran importancia.

Lo nuevo surge, un poco inesperadamente, a partir de una investigación que el semanario realiza sobre las responsabilidades de las autoridades de la Armada Nacional en el siniestro en el que resultó hundido el barreminas «Valiente» y en el que murieron once marineros uruguayos.

Después de examinar una serie de documentos, realizar entrevistas y elaborar interpretaciones razonables, la periodista María Urrozola, que tiene en el país un sólido prestigio profesional y moral, da cuenta de algunos informes procedentes de fuentes militares y de informes de los servicios de Inteligencia a cuya lectura tuvo acceso.

De los mismos se derivan algunas versiones nuevas de singular importancia.

Como es sabido, siempre se ha manejado la hipótesis de que Elena Quinteros estuvo detenida en el Batallón Nº 13 de Infantería del Ejército.

Esa hipótesis la solventan varios testimonios que vieron, en junio de 1976 a Elena en momentos en que era torturada en esa unidad militar.

El traslado a la sede desde la embajada de Venezuela habría estado a cargo de un destacamento en el cual revistaba un agente policial, conocido como «Cacho» Bronzini.

Hay varios testigos –algunos de ellos ya comparecieron y testimoniaron en la Comisión para la Paz que funciona en el Edificio Independencia– que estaban asilados en la mencionada sede y fueron testigos presenciales del secuestro.

Los elementos aportados en la crónica del pasado viernes alteran totalmente esa versión y trasladan las responsabilidades del episodio a la Marina y a los Fusileros Navales.

Después de historiar la trayectoria del capitán Alex Lebel y las funciones que cumplía hasta hace algunas semanas en la Armada, la crónica hace énfasis en el profesionalismo del militar, su inteligencia y el rigor con que procuraba cumplir adecuadamente sus tareas.

Agrega la crónica: «Al asumir Carlos Guianze (el comando de) Fusileros y establecer nuevos procedimientos interrogatorios, Lebel se manifiesta contrario a la tortura. Es sancionado. Pide reiteradamente explicaciones sobre Elena Quinteros», dice dicho informe de Inteligencia.

«Es que mucha gente de la Armada quería saber qué había pasado con Elena Quinteros. Porque en la Armada se sabe que Elena Quinteros fue trasladada desde la sede de Fusileros Navales hasta el lugar del supuesto contacto, Bulevar Artigas y Ponce, y que, después de ser arrancada de los jardines de la Embajada de Venezuela, donde había intentado refugiarse, fue nuevamente trasladada a Fusileros. Y se sabe quiénes llevaron adelante el operativo».

Según las fuentes de Brecha, el capitán Alex Lebel tiene pruebas de que el operativo lo realizaron los ex capitanes Jorge Tróccoli y Juan Carlos Larcebau y que ambos «trasladaron» a Elena Quinteros a otro lugar.

Según las mismas fuentes, Lebel ya lo habría planteado durante el período democrático en algún ámbito jerárquico en el que no obtuvo respuesta. Estos detalles no serían los únicos que estarían en conocimiento de Lebel en lo que concierne a la violación de los derechos humanos (…)

Finalmente, la crónica de Brecha agrega: «Las fuentes auguran que tal vez Lebel decida repetir ante la Comisión para la Paz lo que en otros momentos y otros ámbitos no le quisieron escuchar».

Seguramente en las próximas jornadas, y cuando el capitán Lebel haya cumplido el arresto a rigor que le impusieron sus superiores, se podrá profundizar en una línea de informaciones de enorme importancia.

Es bien posible que las tensiones que sacuden al Comando de la Armada generen como efecto no previsto un mayor conocimiento público de lo ocurrido en materia de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura.

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