Ni por la forma ni por el contenido
En ocasión de tratarse en la Mesa Política del FA el Tifa con EEUU nuestra delegación partidaria señaló su crítica respecto de dos aspectos del tratamiento del asunto.
En primer lugar, desde el punto de vista formal no está bien que la Mesa Política tome conocimiento oficial del contenido del Tifa el 22 de enero cuando ese documento se proyecta firmar el 26 del mismo mes. Muy por el contrario, tal metodología atenta contra el correcto funcionamiento del FA y perjudica el relacionamiento del mismo con su gobierno. Con apenas cuatro días de antelación no hay tiempo alguno para conocer el material, estudiarlo y poder definir modificaciones al mismo en caso de así considerarlo necesario. Igualmente, tal metodología choca con lo resuelto por la propia Mesa por unanimidad en ocasión de su última reunión del año 2006 (y primera con su nueva integración luego de las elecciones internas) acerca de que no se firmará ningún Tifa hasta tanto el organismo político conociera el texto y se expidiera sobre el mismo.
Nos hemos enterado por la prensa de lo elaborado y resuelto por un grupo de técnicos. Eso es negativo; afecta a la fuerza política, a su necesaria revitalización, a su incidencia en la resolución de los temas centrales, estratégicos, en cuya dilucidación no puede estar ausente o ser un cero a la izquierda. Repetimos, no hablamos de los temas de todos los días, de menor o hasta mediana importancia, sino de aquellos que marcan rumbos de larga duración para el país, como en este caso. Es un retroceso sobre algo que todos nos comprometimos a fortalecer en nuestra campaña de las recientes internas, o sea, a la fuerza política y su funcionamiento.
En segundo lugar, y refiriéndonos ahora a los contenidos del Tifa, señalamos que ya en octubre de 2006 se manejaba por la prensa información sobre el posible modelo de Tifa que «los equipos técnicos» uruguayos proponían se tomara como base de negociación con los yanquis. Es decir, el firmado en su momento por EEUU con Tailandia. Paralelamente, esa información indicaba que «lo más relevante del acuerdo se encuentra en un anexo al mismo, que establece un «programa de trabajo». En dicho anexo la delegación técnica uruguaya dejaba las puertas abiertas para que la delegación estadounidense propusiera «sus temas». Las fuentes técnicas uruguayas que alimentaron a la prensa decían ¿ingenuamente? que «es posible que Estados Unidos quiera incorporar algún capítulo más, que este modelo no menciona, como las compras gubernamentales y la liberalización de servicios».
De esta y otras informaciones periodísticas se deduce que fue nuestra propia delegación técnica la que propuso un anexo que no tiene por qué estar en un Tifa. Y, arriba, dejando abierta la posibilidad de que EEUU incorporara dos temas que no estaban en el anexo original del Tifa con Tailandia, temas que son centrales en cualquier TLC y que el FA ha rechazado expresamente. Porque recordemos que, además del rechazo orgánico del FA a un TLC con EEUU, en particular estos dos asuntos (compras públicas y propiedad intelectual) fueron de los más criticados. Reafirmando tales críticas sobre bases objetivas, existe, por ejemplo, un estudio reciente del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) acerca de cuál puede ser el efecto de un TLC con EEUU en el sector farmacéutico. En él se concluye que se pueden producir «caídas de 15% en el valor bruto de producción (VBP) y de 13% en las ventas medidas en dólares corrientes de la industria farmacéutica local en el período 2005-2028″.
Otra cuestión que se manejó en la sesión de la Mesa Política refiere al hecho de que este Tratado (y su anexo) no tendría necesidad de aprobación (y control parlamentario). Esto, unido a la manera de resolver mediante hechos consumados, nos hace preguntarnos con legitimidad si mañana los temas tan sensibles que hemos reseñado (y otros) no serán aprobados de la misma manera, sin mayor o ninguna consulta al FA.
Entonces, es justo sospechar que aquello que rechazamos prolija y orgánicamente en su momento, se quiere ahora introducir por la ventana, y ello en ancas de los «técnicos» y sus recomendaciones. Porque por más que se quieran atenuar las posibilidades reales de avanzar hacia un TLC por el camino del Tifa, este anexo incorporado por los técnicos (así como los dos temas que les dejamos en bandeja a los yanquis para que los introdujeran en el anexo), habla por sí mismo sobre las intenciones. Intenciones que no se pueden separar, a la vez, de las declaraciones explícitas de Economía desde enero de 2006 sobre la conveniencia y necesidad de concretar un TLC, declaraciones que, por cierto, no se quedan en eso, sino que se traducen en hechos respecto del Mercosur. Todo es negativo, nada es aceptado.
El fondo para eliminar las asimetrías (Focem) es como si no existiera. Si Brasil, desligándose de una ofuscada delegación argentina, propone medidas para adelantar la eliminación del cobro del doble arancel, es relativizado o disminuido diciendo que es apenas un adelantamiento en dos años de algo que está comprometido para 2009, y así sucesivamente. En vez de contribuir a acentuar ese papel de Brasil, parece que nos molestara. Hay, entonces, razones para recelar.
Nuestro PCU está preocupado por concretar en hechos, por volver real el país productivo con justicia social. Ese debería ser nuestro principal desvelo en todos los ámbitos de actuación. Así lo ha señalado Tabaré como objetivo central de nuestro gobierno y lo compartimos plenamente. Sin embargo, sentimos que estamos volviendo al año pasado, a algo que creíamos superado. Porque recordemos fue muy extendida la satisfacción frenteamplista cuando definimos que se dejaba de lado un TLC con los EEUU, con el apoyo explícito de nuestro presidente. Pero, además, volvemos a la metodología de los hechos consumados. Ni una cosa ni la otra la podemos aceptar. No es nuestra responsabilidad tener que responder frente a estos hechos con una movilización que, cada vez nos convencemos más, será prolongada y firme. Ni tampoco el desvío que se produce respecto de la construcción del país productivo con justicia social. *
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