La situación del BHU

Si existe una institución que muestre el descalabro uruguayo de los últimos años con más profundidad, acontecido especialmente durante las últimas administraciones, es el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) que le ha costado a nuestra sociedad la friolera de 1.514 millones de dólares. Mala administración, derroche, políticas absurdas, clientelismo, burocracia, etc, etc, todos elementos que han incidido para que el camino de esa institución que debiera haber contribuido de manera decisiva al desarrollo edilicio del país otorgando soluciones adecuadas a los sectores más necesitados, se convirtiera en un monstruo deficitario que sólo subsistió gracias a la contribución forzada del Estado uruguayo y que, gracias a ella, continuó dilapidando la riqueza de los uruguayos.

El déficit acumulado (1.514 millones de dólares) es el que el BHU ha sumado durante toda su historia, una cifra sideral, que nunca podrá ser resarcida ni devuelta al Estado uruguayo. Un banco, además, que tiene suspendidas sus funciones como tal, porque si bien puede aceptar depósitos, que muy poca gente se atreve a realizar en las ventanillas de esa institución, no abre contrapartidas para la compra y construcción de viviendas. Hace pocos meses lanzó una línea de crédito para la ampliación y el arreglo de viviendas, pero a tal nivel de intereses y con tales exigencias, mucho mayores a las más liberales de las que ofrece la banca privada, que el intento fracasó.

El historial del BHU, si se pudiera calificar de alguna manera, es siniestro. Recordamos los escandalosos casos de corrupción en que fueron denunciados y probados, groseros, insólitos y mezquinos hechos, por lo que más de un ex director conoció la cárcel. Por otra parte se conocieron también, con la asunción del gobierno progresista, algunos detalles de la burocracia existente en la institución que llevaron al ministro Danilo Astori a comentar que en la misma, la que ya estaba «fundida», había «cientos de gerentes que ganaban más que el propio ministro de Economía».

Luego, se conocieron detalles de las políticas de vivienda, de grandes negociados con empresas de la construcción reiteradamente favorecidas con la fluidez de créditos otorgados con generosidad. El proyecto que se realizaría en la zona de la Aguada fue una especie de broche final a una escandalosa gestión de diversos directorios, a lo que se deben sumar las evidentes dificultades de los deudores afectados por las sucesivas crisis económicas que vivió el país, para mantener un ritmo de pagos adecuado con la institución.

El actual Directorio ha encontrado una tierra arrasada que obviamente necesita de una necesaria reestructura en el marco de una reducción burocrática y de una adecuación de la operatoria para que el BHU tenga alguna función real. En la actualidad, lamentablemente, el llamado banco sólo cobra las cuotas de los deudores y trata de perseguir la creciente morosidad.

Durante el año 2006 y según los últimos datos conocidos correspondientes al mes de noviembre, el resultado acumulado en los once primeros meses del año pasado determinó una ganancia de 1.835 millones de pesos (U$S 76 millones). Si bien el patrimonio del BHU se mantiene por encima de los 4 mil millones de pesos (U$S 183 millones), se observa un aumento constante de la morosidad, la cual llegó en noviembre del año pasado al 68.5% de la cartera de deudores.

Ese es un tema endémico, de una gravedad inusitada, el que tiene vinculación con diversos elementos: la situación económica pero especialmente con la distribución de la riqueza que, obviamente, no llega con la misma justicia a los deudores del BHU que a otros sectores de nuestra sociedad. ¿Qué otra explicación existe para este fenómeno tan singular de la morosidad?

Este es un tema en que se deberá ahondar el análisis. *

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