Otra vuelta de tuerca
La Corte de La Haya, en una decisión que ha desilusionado a quienes creían que una medida cautelar podría desembocar en una más rápida solución del conflicto entre los dos países, el que tiene su epicentro en los cortes de ruta que se plantean en la provincia de Entre Ríos, demostró los peligros que tienen también las estrategias de este tenor, en donde los criterios son difusos y las partes actúan blandiendo argumentos de todo tipo.
Recordamos cómo el gobierno argentino, frente a la denuncia de Uruguay por los ilegales cortes, adoptó una serie de medidas, tratando de investigar en diversos ámbitos los perjuicios reales que se produjeron en el país. Por ejemplo, estudiaron qué frecuencias de ómnibus internacionales fueron suspendidas, historiando además diversas oportunidades en donde, en razón de los precios relativos de Uruguay, cayó el ingreso de turistas argentinos.
Toda esa red de datos y muchos otros integraron la defensa que los abogados argentinos presentaron ante la Corte de La Haya, a lo que seguramente deben haber sumado el éxito de la actual temporada turística en Uruguay, realmente brillante, quizás una de las mejores de los últimos años.
Pero en primera instancia hay que tener en cuenta que todos esos argumentos son oportunistas y no van al centro de la cuestión, pues desde el punto de vista objetivo, los piquetes en Entre Ríos están actuando en contra del comercio e impiden el tránsito libre de las personas, además de perjudicar a cientos o miles de trabajadores argentinos y uruguayos que han visto mermar su actividad, cuando no cerrar sus fuentes de trabajo. Pero, igualmente, deben haber prendido en los jueces de la Corte Internacional de La Haya que tuvo una posición unánime al respecto: no existe daño objetivo afirmó el fallo por los cortes de ruta, pese a que no dejan de señalar su ilegalidad.
Quizás Uruguay, mareado por los éxitos anteriores, en la propia Corte Internacional de La Haya y en el Tribunal de Controversias del Mercosur, no tuvo en cuenta todos los aspectos de la estrategia argentina, sobre la que ni siquiera en la propia Casa Rosada se tenía una mayor confianza. Habrá que examinar a fondo lo ocurrido, las argumentaciones manejadas por unos y otros, que desembocó en un resultado inesperado para nuestros intereses.
Y el tema es de importancia capital, porque dentro de algunos meses Uruguay tendrá que presentar su «memoria», respondiendo a la presentación argentina sobre lo que se da por llamar «el tema de fondo». Se trata de la presentación de Argentina sosteniendo que Uruguay violentó la carta constitutiva de la Comisión Mixta del Río Uruguay (Caru) al no plantear en forma oportuna y obtener los permisos para la construcción de las plantas de celulosa sobre el río de jurisdicción compartida.
Justamente hablamos de la Caru, el organismo binacional que administra el río Uruguay, que ha perdido parte de su financiación, porque los recursos que le llegan provienen de la recaudación de los peajes de los puentes, uno de los cuales está cortado por los piqueteros de Gualeguaychú y el otro, el de Paysandú-Colón, que se abre de manera intermitente.
El viernes llega al Río de la Plata el enviado del rey de España, el embajador Juan Antonio Yáñez, que en el marco de esta nueva realidad, deberá hacer lo imposible para acercar las partes.
Tarea difícil, si las hay, pero necesaria. *
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