Que ni un solo luchador social quede desamparado
Veamos, los días las semanas y los meses van pasando, y recién tenemos 12 casos estudiados y aprobados; hemos inaugurado el año con nueva ley y con las mismas inquietudes y esperanzas.
Tenemos comisión, ahora tenemos delegados, no tenemos reglamento, que no se precisa, porque la Constitución en su Cap. 4 Art. 332, así lo establece; tenemos la materia prima, que sin ella no habría ley, o sea los interesados, los luchadores sociales; tenemos formularios para llenar, buenas intenciones, los más necesitados primero, los enfermos después, quienes estén en mayor indigencia, etcétera.
Pero hete aquí que ni unos ni otros han podido acercarse a algo parecido a una ventanilla de cobro o de pago, según quién esté detrás o adelante; nos faltan materiales de todo tipo y calidad, voluntad hay mucha pero no alcanza.
Ya no se trata de si el espíritu del legislador está representado en cada palabra o en cada análisis, ya no se trata de si los oidores o decidores de palacio sintieron o dijeron. Se trata de aplicar lo que está establecido que se aplique por lo menos en la Comisión; con la Caja, después veremos si hay dificultades.
Claro está que puede decir «tenemos plata» «no tenemos plata», «esta documentación está mal, esta no ,por lo tanto liquídese».
Cada cual tiene que tener claras sus obligaciones, y, como de liquidar y pagar se trata, ahí va la forma ajustada a todas las leyes de cómo se debe hacer. La Comisión Especial aprobará o no los expedientes en forma individual, dará su fallo y de acuerdo con él actuará en consecuencia.
Si falta documentación, llamará a la parte interesada solicitante del amparo. Si entiende que todo es correcto y ajustado a la ley, lo remitirá sin más a la Caja de Jubilaciones, quien verá que los montos declarados son correctos y procederá a su pronto pago.
La Caja de Jubilaciones está inhibida de modificar, cambiar o alterar la voluntad de la Comisión, su obligación será ordenar el pago correspondiente, y como está establecido, a cargo de Rentas Generales.
Para hacer dicha liquidación debemos tener en cuenta que:
Se promulgó el 13 de octubre de 2006. Que se cobra desde esa fecha.
Que la Prestación Básica Contributiva en ese entonces tenía un valor de $1.482.oo, moneda nacional. Que el 1 de diciembre aumentó a $1.628.oo, moneda nacional. Que el 1 de enero hubo un aumento a las jubilaciones de un 7%, aproximadamente.
Aquí tenemos los elementos que deben jugar y jugarán en la liquidación a todos los luchadores sociales, de esta ley de amparo.
Del 13 de octubre de 2006, al 31 de diciembre de dicho año se cobra la PBC a $1.482.
A partir del 1 de enero de 2007, se cobra a razón de $1.628 la PBC.
Y además, a partir del 1 de enero del 2007, corresponde la liquidación del 7% que se le abonará a todos los jubilados.
Lo que da un resultado de, a partir de enero, $ 14.807 por mes.
Los compañeros que fueron admitidos en su oportunidad por la ley 17.449, de Batlle, ya tienen el año de antigüedad que pide la Caja para recibir todos los aumentos que se apliquen, y a su vez generan un derecho inalienable para todos los luchadores sociales que incluso ya lo perciben de esta manera, generando un derecho: el derecho de que todos somos iguales ante la ley.
Entonces sí, aquí volvemos a traer y exponer, que este es el verdadero espíritu de todos los representantes de todos los partidos políticos, que impactó directamente en el corazón de esta ley, aprobándola por unanimidad de todos sus miembros, hecho no muy frecuente en las respectivas cámaras.
Los luchadores sociales, todos, tendremos que estar juntos para que se cumpla la voluntad de todo el espectro político rapidamente, con el fin de terminar de una vez con este camino de barro.
El día que se apruebe el nunca más, o punto final, o como se llame, no nos olvidemos que quizás habrá otras luchas en otras partes del mundo donde gente como nosotros tal vez tenga que ampararse como lo estamos haciendo, y que la carta de las Naciones Unidas, y los protocolos y pactos internacionales firmados en defensa de los derechos humanos sigan siendo respetados, de forma tal que otros puedan acogerse a los mismos, y se les haga justicia por siempre.
El día que nos bajemos nosotros de las decisiones comprometidas en dichos documentos, y digamos nunca más, punto final, perdón, ese día le estaremos quitando la oportunidad a tantos luchadores de ampararse en ellos, dejando las puertas abiertas a los dictadores de siempre que podrán esconderse en los tristes antecedentes creados por Uruguay. *
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