¿Computación para los que puedan pagar?

Como profundamente democratizadora y de hondo contenido social juzgo la voluntad política de implementar el Plan Ceibal: una computadora para cada niño y para cada maestro.

Crece aceleradamente la necesidad diaria del uso de Internet. Nos guste o no nos guste, este cambio forma parte de la realidad en que vivimos. En cinco años más, no hablo de decenios, quien no pueda hacer uso de Internet quedará bloqueado en dar solución a importantes problemas de su vida diaria.

Es como la ley de gravedad que, nos guste o no, existe, es la realidad y con ella debemos manejarnos.

Hoy mismo hay becas y hay trabajos a los que sólo se puede acceder si se inscriben a través de esta herramienta, hay información para los alumnos y para los ciudadanos todos que sólo se puede recoger allí. Los grupos sociales, políticos, culturales, profesionales, etc., van sustituyendo progresivamente las comunicaciones por los correos electrónicos, y quienes no pueden usarlos van quedando al margen.

No podemos permitirnos el lujo de que quienes no puedan pagar una enseñanza más completa de la informática queden más marginados de lo que hoy están del tejido social y que sólo puedan quedar integrados quienes por sus propios medios puedan acceder a la informática.

El país y su escuela pública tienen el deber de asumir responsabilidad en el tema y lo están haciendo.

Se trata de contribuir a que en el futuro cercano se vaya reduciendo la brecha social constituida por las diferencias económicas, sociales y de formación. Se trata de no profundizar el aislamiento y los déficits de quienes son más desfavorecidos.

Hoy el acceso a Internet es básico para el estudio. De no existir, pasó a ser un complemento del libro y progresivamente va ganando terreno. Ni que hablar de la importancia de su uso en la más aislada escuela rural, que le permite estar comunicada y con acceso a toda la información disponible en Internet, incomparable por más libros con que se la pueda equipar.

El Plan Ceibal es una de las medidas más importantes que transformará la educación por su poder democratizador y de hondo contenido social.

Nuestros esfuerzos deben estar dirigidos para que se instrumente de la mejor forma posible y en ello todos somos responsables

Este plan, que está dirigido a centenares de miles de niños y a decenas de miles de docentes, va a tener que enfrentar las dificultades propias de un cambio a implementarse en forma masiva: la formación de los docentes, el uso de las computadoras, el mantenimiento de las mismas, etc., etc. El esfuerzo bien vale la pena y a él tenemos que sumarnos. Se trata de detectar los problemas que puedan surgir en la instrumentación, para darles solución, para que cada niño pueda tener su computadora con la cual aprender.

No se trata de que las dificultades que puedan surgir y que son naturales en un proceso de este tipo nos impidan ver más allá de ellas. Flaco favor le haríamos al combate a la marginación.

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