Más y mejor Mercosur
Como sostuvo el canciller Reinaldo Gargano en la reunión de Brasilia, el Mercosur es para Uruguay un elemento estratégico, un factor decisivo para el crecimiento a largo plazo, por lo tanto, el costo del estancamiento y/o una reversión parcial del proceso es extremadamente elevada, en tanto afecta elementos medulares de nuestra estrategia de desarrollo, frenando las potencialidades de crecimiento, de las que dependen directamente las posibilidades de generación de empleo y reducción de la pobreza.
El acuerdo regional es un acuerdo estratégico, básico, a partir del cual se deben diseñar las políticas del país. Y en esto, además, no hay dos posiciones; no se trata de visiones diferentes la del canciller y la del ministro de Economía, sino abordajes distintos para el mismo problema que está dado por las asimetrías que se verifican en el bloque regional y que, como la historia dice, siguen perjudicando a los países de menor porte.
Queda demostrado que el Mercosur es estratégico para el Uruguay porque los números lo prueban: hoy, luego de la crisis de 2002, ha habido una recuperación notoria del intercambio comercial.
En 11 meses de 2006, las exportaciones al bloque más Venezuela (nuevo miembro pleno) alcanzaron 937 millones de dólares. Si se le suman Chile y Bolivia, las exportaciones alcanzan a 1.098 millones de dólares, lo que equivale al 30% de lo exportado por Uruguay en el período (3.675 millones de dólares).
Cierto es que existen dificultades pero, ¿qué perspectivas se abrirían para las economías menores si los fallos se corrigieran y si, como dijo el presidente de Brasil, Inácio Lula da Silva, se actúa con generosidad? Uruguay, por supuesto, no pretende que se regale nada, sólo pide que se cumplan los acuerdos y lo ya pactado por parte de los socios mayores. Lo que sustenta la crítica realizada por Gargano y Astori en Brasilia es tratar de superar los defectos que afectan nuestras relaciones con los socios.
Hay quienes dicen que los ministros pusieron el acento en los aspectos críticos, descalificando la imagen del Mercosur. Y no es así. Es necesario más y mejor Mercosur, concepto que ha expresado en diversas ocasiones el presidente Tabaré Vázquez y por ello se manejan los elementos hoy conflictivos que se podrían mejorar. Porque queda claro que la primera tarea para defender al Mercosur es cumplir con lo pactado y resolver las diferencias mediante el diálogo.
Queda claro a esta altura que Uruguay no puede seguir atado enteramente al esquema regional y aceptar las asimetrías sin buscar soluciones que puedan nivelar las situaciones y que sólo pueden ser arbitradas en un acuerdo de todos los socios. También es diáfano que en Uruguay se manejan posibilidades de mejorar su inserción comercial en el mundo, por intermedio de acuerdos puntuales entre países o regiones, llámense TLC con EEUU o la Unión Europea (ahora también se habla de la posibilidad de un esquema de estas características con Chile), para lo cual es necesario sopesar infinidad de elementos que hacen a nuestro desarrollo económico.
Pero cada una de esas alternativas, por supuesto, no llevaría nunca al país a renegar de su situación en el Mercosur, acuerdo regional en el cual se encuentra inserto y del que le sería muy difícil escindirse, por las razones comerciales que señalábamos antes, pero también por las geográficas. Uruguay está enclavado entre Argentina y Brasil, en el medio mismo del Mercosur, y sería impensable que su intercambio económico fuera distinto al actual con los países con los que tiene frontera directa.
Pero, por suerte, las cosas se están aclarando y Uruguay, con sus vehementes intervenciones, se está haciendo oír para que sus socios comprendan que se deben establecer, en conjunto, reglas claras y terminantes que engloben a todos los países del bloque, dejando de lado ese absurdo criterio, manejado desde las cancillerías de Argentina y Brasil, de que el Mercosur es a medida y semejanza de las economías mayores. *
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