Una actitud patoteril
No obstante la pesada herencia dejada por las anteriores administraciones que llevaron al país a una de las peores crisis en 2002, la administración actual ha dado pasos de gigante en la senda de la recuperación del nivel salarial.
El funcionamiento de los Consejos de Salarios va permitiendo, poco a poco, que los trabajadores logren mejoras, no espectaculares pero sí notorias en sus ingresos. Desde fines de los noventa –y como consecuencia de la flexibilización laboral llevada adelante por el gobierno del doctor Lacalle–, se había producido, de hecho, una congelación salarial. Con algunas contadas excepciones, los asalariados veían disminuir, año a año, su capacidad de consumo.
Entre las excepciones a que aludimos, cabe destacar a los funcionarios municipales de Montevideo, que habían logrado un convenio colectivo en el que se preveían aumentos importantes. Sin embargo, como efecto de la crisis de 2002, el gobierno municipal capitalino no pudo hacer frente al compromiso asumido y trató, vanamente, de hacer comprender la situación a la dirigencia de Adeom. Con una intransigencia injustificada, el gremio tomó medidas drásticas y algunos de sus miembros observaron actitudes intolerantes, agresivas e insultantes contra jerarcas de una administración que se había mostrado siempre dispuesta a contemplar las reivindicaciones sindicales.
Como se recordará, el sindicato de municipales llevó el caso ante la Justicia y ésta se pronunció, finalmente, obligando al gobierno municipal a otorgar los aumentos correspondientes y a hacer efectivo el ajuste. El reclamo gremial era acorde a derecho pero su inflexibilidad fue injustificada, teniendo en cuenta que el nivel salarial de los funcionarios municipales estaba (y sigue estando) bastante por encima de la media; por ello la actitud de Adeom concitó un rechazo abrumador de la sociedad.
Con buena disposición para lograr un entendimiento, la administración invitó a retomar el diálogo y planteó una propuesta de pago de la deuda en determinadas condiciones razonables. La asamblea de funcionarios decidió rechazar la fórmula que preveía el pago en cuotas y ajustar salarios en 2008.
Según da cuenta la crónica periodística, sobre las 16:30 integrantes de la directiva de Adeom acompañados por un grupo de funcionarios concurrieron al despacho del intendente Ehrlich para solicitarle ser recibidos y entregarle una carta con la resolución de la asamblea. Ante la respuesta del intendente municipal de que no podía atenderlos en ese momento, los iracundos funcionarios lanzaron una serie de improperios y la emprendieron a puntapiés contra la puerta del despacho del intendente.
Más allá de la justicia de las reivindicaciones del sindicato, más allá de si el jefe comunal hubiera debido recibir a la delegación sindical, lo que no es admisible de ninguna manera es la respuesta incivil y la actitud patoteril, indigna e injustificada de los gremialistas. Adeom ha pasado de la intransigencia a la inflexibilidad y de ésta a la violencia verbal y física contra una administración comunal que siempre atendió sus reclamos e hizo todo lo posible para elevar el nivel salarial de sus funcionarios, así como para otorgarles mejores condiciones laborales e incluso beneficios extras con los que no cuenta la inmensa mayoría de los asalariados uruguayos.
Entendemos que es aspiración legítima de todos –y nos consta que es intención del gobierno– lograr un nivel de ingresos digno, que permita el acceso a un consumo decoroso.
Pero no podemos sino censurar duramente el desborde de agresividad protagonizado por algunos miembros del sindicato de municipales.
Son actitudes que descalifican y deslegitiman la actividad sindical en momentos en que ésta ha sido impulsada y se halla respaldada por el gobierno. *
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