Baladronada sin fundamento
Movimiento 20 de Mayo.
Frente Amplio del Pueblo
Si es cierto que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, compartimos con los argentinos un raro privilegio, el de la estupidez y la desubicación.
En el caso de las «pasteras», y en lo que atañe a nuestro gobierno, que es lo que nos corresponde prioritariamente juzgar, hay una serie de antecedentes que nos llevaron, como de la mano, por el triste camino recorrido para agravar este conflicto.
1-Desde tiempo inmemorial, y consecuentemente con su ideología «liberal», de defensa de los intereses oligárquicos que tan bien definió Artigas, existe una política de «anonimato» en materia de tenencia de la tierra, que facilita la extranjerización de la misma. De allí que se hayan defendido como preciados tesoros el anonimato de los verdaderos propietarios de la tierra, permitiendo especialmente su (in)conveniente ocultamiento, a través de las sociedades anónimas con acciones no nominativas, al mismo tiempo que se establecía el «secreto bancario», a favor de los potentados económicos, con claros fines de dificultar la posibilidad de hacerlos sujetos de gravámenes tributarios.
Distintos intentos de poner al descubierto los verdaderos dueños de «nuestras» tierras, y en especial de las fronterizas, han chocado con la complicidad de los partidos tradicionales.
Ahora que el «progresismo» tiene las mayorías bicamerales, la ley de eliminación del anonimato en materia de propiedad de la tierra se sigue haciendo esperar.
2-Tampoco se ha llevado adelante, ni en los gobiernos tradicionales ni, hasta el momento, en éste, una definición clara en materia de política de destino de esas tierras, que establezca cuáles son los cultivos que le sirven al país y en qué proporciones se deben insertar. De ello se deriva, atado al punto 1-, que anónimos (pero reconocibles) propietarios de nuestras tierras decidan según sus mezquinos intereses, qué hacer con sus anónimas tierras. Y de ello deriva, por ejemplo que se permita, sin ningún control estatal, el monocultivo de especies forestales en cantidades y ubicaciones que escapan a cualquier criterio lógico de interés nacional.
3-A ello se agrega la decisión del nuevo gobierno de facilitar y propender a todo tipo de inversiones privadas, en especial a través de multinacionales, que sustituyan la voluntaria incapacidad de poner en funcionamiento el «País Productivo», a través de una importante inversión estatal, «talada» económicamente, como consecuencia de la prioridad absoluta dada al pago total (y pico) de la deuda externa «no soberana»(?), lo que ha hecho de aquel objetivo, una quimera.
4- El cuarto elemento concatenado a los anteriores que nos llevó a una situación de conflicto binacional, fue la falta absoluta de consulta del actual gobierno, con cualquier otro interlocutor, en materia de decisiones trascendentales como ser:
-política económica comprometida con prioridades al servicio del FMI, tomadas ya antes de asumir el gobierno, sin consulta alguna.
-política internacional concatenada a la anterior, argumentando verbalmente querer «más y mejor Mercosur», pero operando en todo momento, con actitudes antipódicas, que ayudaron a debilitarlo, en aras de un objetivo consistente en un más que evidente acercamiento con el imperio, mal disimulado, en la excusa de «abrirse comercialmente al mundo», comprobado en las siguientes circunstancias:
a. envío de tropas a Haití
b. disposición de tropas para intervenir en las maniobras Unitas
c. firma del Tratado de Protección a las Inversiones yankis, en Mar del Plata, cuando simultáneamente, y como vocero del Mercosur, se rechazaba todo vínculo con el ALCA
d. No concurrencia a la asunción más que emblemática de Evo Morales en Bolivia, mostrando al «patrón» su insubordinación hacia «el eje del mal» Bolivia-Venezuela-Cuba.
e. Más que dilatada demora en una visita a Cuba.
f. Empecinamiento por parte del «equipo de gobierno,» de lograr, contra viento y marea, un TLC con el imperio, detenido provisoriamente (que nadie se confunda), por la coyuntura y por las consecuencias que ello podría acarrear en el ámbito de las elecciones internas del FA, pero mientras tanto, consagrando un TIFA.
g. Actitudes hostiles y deliberadamente provocativas, con el vecino, de «dificilitación» de todo acercamiento y atisbo de solución al problema subsistente y agravado de las «pasteras», con argumentos de soberbia e intransigencia inconveniente tal como: «Está todo en discusión, menos la construcción y funcionamiento de las plantas de celulosa».
Solo un objetivo ciego pero claro de visualizar desde todos lados, destinado a sabotear de fondo el «charleteado» «más y mejor Mercosur», para mostrarse, a ojos vista, coqueteando frente a la infernal primera potencia mundial, puede permitirnos señalar tantos errores concatenados juntos.
El envío de fuerzas armadas a defender el predio de una multinacional de, por lo menos, dudosos efectos contaminantes, centrada, además, en una política forestal de monocultivo, claramente dañina, depredadora de la tierra y desecadora de las reservas del agua, muestra una desubicación que se ha vuelto con cada decisión, rayana en lo demencial.
Y la invitación que hace el desesperado Ministerio de Turismo, exhortando, en estas especiales circunstancias, y con estos desalentadores acontecimientos, a la «caza» del turista argentino, a través del «enlace de los pabellones» de ambos países «hermanos», suena, por lo menos, mal que nos pese, como un rasgo de inaceptable cinismo economicista. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad