Las recomendaciones Baker-Hamilton

Luego de la derrota del Partido Republicano en las elecciones parlamentarias norteamericanas, la política imperial de George W. Bush ingresó en un ocaso, en el que ­ esperamos ­ comiencen a avanzar las fuerzas de la razón y vuelvan a imperar, en EEUU, normas democráticas que convirtieron a ese país en un ejemplo. El informe de la Comisión Baker-Hamilton, que supone un nuevo incentivo para la resolución del conflicto en Oriente Próximo, ha sido un golpe de gracia para toda esa política agresiva en lo externo y represiva en lo interno, que ya está provocando, como era de esperar, reacciones de todo tipo.

Ya el criticado presidente norteamericano que, indudablemente, ingresará a la historia como uno de los que llevó adelante una de las políticas exteriores más violentas de la historia del país del norte, invadiendo Afganistán y luego lanzándose a la aventura de Irak, que se ha convertido en un gravísimo pantano de sangre, en el cual han perdido su vida ya casi tres mil soldados estadounidenses y produciéndose una inconmensurable catástrofe humanitaria entre la población iraquí, incuantificable.

Todo debido a la irresponsabilidad del gobierno encabezado por Bush que fue elegido, violentando la histórica limpieza de las elecciones en el país del norte, con un proceso fraudulento en el estado de la Florida y que, luego de lo ocurrido con las Torres Gemelas en Nueva York, puso en marcha una oleada de acciones destinadas al control ideológico, Ley «Patriot» mediante, de los propios norteamericanos.

Ese país se convirtió en una nación claramente represiva, con controles insólitos y claramente de carácter racista, con contenido xenófobo, determinando una gigantesca caída en los viajes por avión en el mundo entero que quedó aterrorizado por los cantos de guerra que lanzaba el gobierno norteamericano respondiendo a lo ocurrido ese fatídico 11 de setiembre.

El informe de la Comisión Baker-Hamilton hace 79 recomendaciones, todas ellas lapidarias para la administración Bush que, por supuesto ­ dada la actual correlación de fuerzas negativa para el mandatario ­ deberá ir aplicando pese a los primeros escarceos en contra y a los análisis que haga con sus aliados de la aventura militar en Irak, a lo que se suma la preocupación expresada por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, que ve cómo se cae también a pedazos el basamento ideológico de la guerra preventiva que desencadenó en contra del Líbano.

Representantes de organizaciones palestinas, por su parte, en Cisjordania y Gaza, alabaron las políticas sugeridas por el grupo de estudio estadounidense que, dicen, reconoce al Islam. «El informe demuestra que estamos en la era del Islam», sin minimizar su importancia ni asignarle solo una vinculación con el terrorismo.

Es evidente que debemos estar atentos sobre lo que ocurrirá en torno a las recomendaciones de Baker-Hamilton, porque es claro que con la aplicación de ellas el mundo entero comenzará a vivir un proceso de distensión, bajando los niveles de confrontación e intolerancia imperantes. Si las fuerzas de ocupación comienzan a retirarse del pantano en que las ha introducido el gobierno de Bush, el que algunos analistas califican como peor al vivido en Vietnam, y los iraquíes comienzan a encontrar mecanismos para sus diferencias internas, es evidente que ello redundará en un proceso más que positivo que apaciguará la situación en esa zona del planeta y, de alguna manera, bajará los decibeles de quienes en las recepciones de los aeropuertos detienen como terroristas a quienes viajan con un encendedor de cigarrillos olvidado en su bolsillo, o previamente al viaje, se le decomisa a cualquier inocente pasajero una bebida, incluso las que están ofrecidas en los lujosos free shops. *

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