Israel: un giro inesperado

La incorporación de Avigdor Liberman al gobierno de Israel marca un cambio de rumbo muy preocupante. ¿Quién es Liberman y su sector? Su intención es cambiar totalmente la estructura del sistema político israelí y establecer un régimen autoritario. Es de carácter extremista y conservador. Cuando vino a Israel de la ex Unión Soviética, trajo con él su posición racista, él quiere un Estado exclusivamente judío, sin árabes y para esto está dispuesto cambiar territorio israelí, en donde esté viviendo población árabe por otros territorios.

Al debilitado gobierno de coalición encabezado por Kadima, poco le ha quedado de la famosa «Agenda Social» acordada con Ehud Olmert y para poder continuar en el poder, se aproximó a Liberman, donde éste le aporta 11 votos en la Kneset (Parlamento), lo que le asegura una mayoría parlamentaria para gobernar, pero le deja un vacío de contenido social político, etc.

El Laborismo, por otra parte, inquieto en la coalición de gobierno y a la vez ante esta nueva integración, seguramente se enfrenta ante una situación ética y políticamente comprometida, para quedarse en la coalición. Con este cambio desesperado de Olmert, para conservar el poder, inesperadamente surge en similitud de tiempos, un acuerdo de alto el fuego en Gaza. Hamas renunció al cargo de primer ministro, eligiendo junto a El Fatah a una autoridad no tradicionalmente política el Dr. Mahoma Shbeir, académico, educado en EEUU, generando un espacio Palestino para un gobierno de unidad, que se gesta por primera vez. Dicho compromiso es en principio por seis meses, tiempo que el actual Presidente Abu Mazen deberá negociar con Israel, Europa y otros países, a fin de quebrar en primer término el aislamiento que provocó el Hamas en el gobierno palestino, donde la ayuda del Primer Mundo se había congelado, como consecuencia del no reconocimiento al Estado de Israel y los acuerdos de paz existentes.

Este hecho político había dejando a los territorios autónomos, en una de las crisis socioeconómicas más graves nunca conocidas. Las sanciones financieras de Occidente y la retención de impuestos que Israel recauda por cuenta y orden de los palestinos, le han hecho en gran parte imposible al gobierno pagar a sus 165 mil funcionarios (en un país con un 50% de desocupación), llevándolos a una larga penuria y protestas en todo Cisjordania y la Franja de Gaza que condujo a enfrentamientos graves entre Hamas y El Fatah.

Pero el nuevo y frágil alto el fuego genera dudas entre todos sus protagonistas: a Israel lo toma en el momento político donde las fuerzas conservadoras toman cada vez más impulso. A lo que se le suma las presiones del jefe del Estado Mayor israelí Dan Halutz, con relación a la tregua en la Franja de Gaza, alegando que no fue suficientemente consultado el Ejército.

Por otra parte dos cohetes palestinos fueran lanzados desde el norte de Gaza, y el propio Hamas no asegura poder dominar a todos los grupos palestinos existentes, lo mismo lo plantea El Fatah, lo cual puede complicar la frágil tregua. Por su parte, voces parlamentarias conservadoras como Likud sospechan que el alto el fuego puede generar o aprovecharse para la construcción de un Ejército de Hamás en la Franja de Gaza.

Ran Cohen, de Meretz (socialista), estimó que el Ejército hebreo «debe tomar la actitud de proteger el alto el fuego», y que Halutz «ordene la retirada de la artillería de Gaza y no se arriesgue en tener que tomar la responsabilidad por nuevos inocentes heridos».

Interrogantes a plantearnos. ¿Los islamistas integristas de Hamas serán de confiar a pesar de su ideología? La presión existente en los territorios Autónomos, de agudos enfrentamientos entre ambos bandos palestinos, ¿podrán moldear la postura de Hamas respecto a Israel y la secularización o laicidad de un gobierno palestino que pueda resultar posteriormente? Cisjordania «no» entra en el alto al fuego, eso deja un espacio peligroso para negociaciones, ya que en Cisjordania comenzaron provocaciones de fundamentalistas palestinos.

Tanto Israel como los palestinos se dieron una oportunidad pequeña de diálogo, dicho espacio habrá que ampliarlo, con el riesgo que intereses integristas de la región, como Hezbolá, Siria, Irán, pueden provocar el rompimiento de la tregua con cualquier provocación (recordemos el secuestro del soldado israelí, cuando una situación algo similar se planteaba, hace pocos meses y terminó en un gran enfrentamiento, donde Hezbolá tomo parte estratégica al Norte, secuestrando a su vez varios soldados israelíes los cuales todavía continúan privados de libertad). La sentencia de una tercera Intifada ya prometida por Ismail Haniya (ex primer ministro de Hamas) en caso que la tregua no se desarrolle de acuerdo a sus expectativas, deja presiones y espacios muy pequeños para un acuerdo de paz, en tan compleja situación.

La «no» respuesta israelí a posibles provocaciones de extremistas, no será tampoco fácil de lograr, más aún en un panorama político alejado de la tolerancia y de la credibilidad entre todas las partes, Israel debe dar un ejemplo, como dijo el socialista Ran Cohen, de Meretz.

La puja política en la región ha sido en décadas, a través de las armas, el terror, la fuerza, el poder y fundamentalismos religiosos, sumados últimamente a pretensiones integristas de gobierno, por parte del Hamas.

Modificar esa conducta que tiene raíces hace más de 75 años, no es fácil. El desafío dependerá de la capacidad de los dirigentes, que muchas veces dieron la espalda a sus propios pueblos, pero en especial me refiero al pueblo palestino. Hoy Abu Mazen se perfila como un claro defensor de intereses palestinos y sobre todo de priorizar la creación del Estado Palestino, concepto que Hamas no comparte pero flexibiliza en su postura. *

Shalom y Shalam

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje