Si se ofende a Hebe, se ofende a Uruguay

Antes –y también después– lenguas sueltas dirán que es privilegio de las mujeres hacer intrigas, y últimamente han crecido varias y muy desarrolladas a la sombra de especímenes machos. Y nadie se ofenda que hablo solamente del sexo masculino humano y preconceptos que debemos desterrar, como que tal cosa es de mujeres y tal otra de hombres, y así, mitos por delante.

Claro que aquí entra Pedro, primer instigador en esta maquinación que solo busca distraer la atención del foco real y único de la controversia nacional, que es el atentado contra la Constitución cometido por el dictador su padre y crímenes derivados; hace su jugada magistral de enredos que obviamente no tenían otra desembocadura que el lío llano y elocuentemente perverso, tomando en cuenta de qué estamos hablando.

A mi humilde ver, el individuo se da el lujo de embarrar la cancha cuando ya está fuera de juego, poniendo a los que han ocupado su valioso tiempo en desentrañar a través de la Justicia las barbaries perpetradas por la dictadura –esto es, Gobierno y abogados de DDHH– en una situación de desconfianza que no hace al fondo de la cuestión pero enrarece y perturba el clima, caldea los ánimos y desgasta energía.

Me refiero a los trascendidos dichos ofensivos hacia la doctora Hebe Martínez Burlé, supuestamente provenientes del doctor Gonzalo Fernández, secretario de Presidencia, emitidos en conversación grabada -cama absoluta- por el hijo de Bordaberry antes ministro de Turismo y ahora vuelto as de las confabulaciones maquiavélicas, que salieron a luz parte en Zona Urbana, y aparentemente en su totalidad por alguna prensa escrita y en Internet.

Curioso es que la copia de la grabación que fue al Juzgado, la misma que salió en la tele, es una fracción breve de un diálogo de una hora según se sabe, de la cual el único poseedor del original ¡oh casualidad! es el gran metedor del lío conveniente sólo al clan progobierno de facto. Entonces queda el beneficio de la duda sobre el ultraje verbal de Fernández hacia Burlé al tratarla de «mina», «desequilibrada» y ainda mais, mientras charlaba en un íntimo «te lo digo como amigo» con Pedro Bordaberry.

Quiero decir y digo que los que escribieron este supuesto coloquio no escucharon la grabación sino que recibieron copia escrita que el ex ministro devenido en maestro kafkiano, pudo falsificar para crear el gran enredijo. Al que Fernández de alguna manera se prestó, prueba es la trascendida conversación permítaseme el término machista -propia de comadres camino a la feria- al parecer usada para denigrar gratuitamente a una dama.

De todas formas, la embromada situación amerita si no un pedido de disculpas, al menos una explicación pública del señalado supuesto ofensor a la públicamente agraviada, que de una y muchas formas, representa el sentir de una inmensa mayoría de la población y esto no es secreto para nadie, al llevar adelante la dilucidación ante Tribunales del caso Michelini-Gutiérrez Ruiz.

Si se ofende a Hebe, se ofende a muchísimo Uruguay.

Sobre las agresiones verbales que aparentemente se dispararon contra Martínez Burlé, me duelen prendas como mujer y como ciudadana. Y no se expresa aquí simplemente mi subjetividad al hablar de alguien de mi cariño y mayor respeto, tampoco es una mera cuestión de género, sino el sentimiento cívico de honor a la función de servicio público dedicado a los Derechos Humanos.

Porque si se acusa de buscar notoriedad con los casos criminales más importantes que necesita juzgar nuestro país, deberíamos nombrar a todos los actores de esta siniestra documental, y decir que en general los abogados de las causas de los desaparecidos las tomaron para adquirir brillo con eso. Me consta que ninguno percibe remuneración por su tarea en ese sentido. Por el contrario, dicha «fama» les deviene en perjuicio económico pues los eventuales clientes piensan que tales juristas no tienen tiempo para otra cosa -lo cual es casi real- y además creen que son muy «caros» porque aparecen en la televisión. Flaco favor nos hiciste, hijo de dictador, al obligarnos a comentar esto.

No voy a decir los galardones morales que visten a la abogada más nombrada de nuestro país porque huelga. Cualquiera de estos doctorados en leyes, luchadores en diversos ámbitos de la causa social en anteriores épocas; amigos, hijos, esposas, de ex detenidos y desaparecidos por la sanguinaria dictadura que Juan María Bordaberry prohijó, cambiaría toda su «notoriedad» por volver atrás a una realidad sin muertos ni torturados.

Trama o no trama, de quien esperamos un gesto de bien es del secretario de Presidencia, en principio porque es un representante directo del gobierno compañero. Errar es inherente al ser persona. Solo no podemos permitir que se desdibuje el objetivo que por cierto está muy cerca. Aun estas bajezas como las desatadas por Pedro, el urdidor de salvatajes de emergencia dilatores de un final inminente, son producto del trabajo en pos de los ideales que ya se avizoran como el fin para los opresores de otros tiempos civiles y uniformados. Contra ellos no nos podemos permitir confusiones entre los que luchamos por Verdad, Justicia y Nunca más.

Fundamentalmente debemos administrar fuerzas para batallar-festejar porque de a poco lo vamos logrando. Y no gastar pólvora en chimangos. *

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