Jorge Andrade Ambrosoni: continuador de Emilio Frugoni

El 24 de octubre se cumplieron veinte años de la desaparición física de uno de los hijos más sobresalientes de Salto y del socialismo uruguayo. Nos referimos a la figura de contorno nacional que significó Jorge Andrade Ambrosoni.

Desde muy joven se afilió al Partido Socialista y prontamente se vinculó con la figura patriarcal salteña, don Aurelio Geronazzo, quien se transforma en su maestro y juntos son cofundadores del histórico «Centro Socialista El Sol». Naturalmente que las más importantes enseñanzas las recibió nada menos que de Emilio Frugoni, que el tiempo habría de querer que se transformara en uno de sus hijos predilectos.

Comenzó su lucha a través del periodismo, en el que prontamente obtuvo relevante destaque. Actuó en radio, semanarios, diarios; y luchó tenazmente por la difusión del ideal socialista en su amado Salto (su «comarca», como gustaba decirle). El Departamento de Salto fue el único del interior que pudo tener un representante socialista antes de la creación del Frente Amplio. El primero de ellos fue José Pedro Cardoso; luego Mario Cassinoni, y posteriormente, durante varios años, Germán D’Elía. Ellos encontraron en Andrade Ambrosoni su más certero asesor, que además los subrogaba en Cámara en casos de licencia.

Terminada la dictadura, ingresó como diputado por Salto en marzo de 1985, en que actuando como Representante Nacional lo sorprendió la muerte en el cumplimiento de su deber cívico y frugonista.

El día de su despedida final, Salto todo se vio movilizado. Su enorme figura congregó a personalidades de las más variadas ideologías. En el cementerio, la más emotiva exposición correspondió a Eduardo Jaurena. En un pasaje expresó: «(…) Me unieron a él, más de cuarenta años de lucha fraternal. En el transcurso de este largo recorrido a veces atravesamos horas de alegría, y otras, las más, de tristeza e inclusive, de desgarramiento cuando la fractura interna de nuestro partido hizo que él y yo nos alineáramos junto al fundador del socialismo uruguayo. A partir de entonces él y yo éramos los más cercanos colaboradores del viejo maestro. Digo esto con orgullo, sin vanidad, acaso sin modestia, que muchas veces la modestia es la forma encubierta y más desgraciada de la vanidad. (…). He oído alguna vez que es costumbre de los gauchos montañeses lo que ellos llaman ‘remontar al cóndor’. Al cóndor prisionero le vacían los ojos con una vara de hierro ardiente; luego lo sueltan. Con majestuosos aletazos el cóndor ciego se eleva erguido perpendicularmente al suelo, siempre derecho, como temiendo chocar contra invisibles montañas, siempre derecho, buscando afanosamente la luz. Y cuando llega a alturas irrespirables, no pudiendo vencer las tinieblas que lo aprisionan, se desploma para caer otra vez en el punto de partida. ¡Así cayó Jorge Andrade Ambrosoni, mi hermano de lucha, mi hermano de ideales! (…)».

Andrade actuó y se desbordó en la acción partidaria. Treinta y cinco años atrás predijo la crisis energética que habría de ocurrir en el país; y propuso para enfrentarla la construcción de la represa de Salto Grande.

Llegó a ser el secretario de la Comisión Pro Represa de Salto Grande. Pero en la práctica, es sabido fue mucho más que el secretario. Fue el motor humano que la hizo funcionar. No escatimó esfuerzos de ninguna naturaleza. Encabezó una columna de más de cinco mil salteños y en la Plaza Libertad pronunció un memorable discurso llamando a la integración de Uruguay y Argentina para la realización conjunta de la represa. Insólitamente, hoy, ni siquiera una turbina lleva su nombre.

Su actuación partidaria fue consecuente y disciplinada, enriqueció a los más jóvenes con su sólida formación doctrinaria, una retórica difícil de igualar por su riqueza de lenguaje y una capacidad de trabajo como pocos. Y como hombre de acción no rehuyó nunca a la lucha extrapartidaria, pero tampoco a la interna que estalló dramáticamente en 1963. Su lugar estuvo sin miramientos al lado de su maestro: Emilio Frugoni.

Fiel a los postulados del Socialismo Democrático, y convencido de la concepción marxista de la «evolución revolucionaria», habrá de fundar el Movimiento Socialista. El 1º de mayo de 1963, los socialistas de Frugoni habrían de realizar en la ciudad de Salto su Congreso partidario. En el Congreso, Frugoni manifestó: «El verdadero Partido Socialista ha venido desde toda la República a hacerse presente recibido por quienes en la ciudad de Salto levantan el lábaro de la organización cívica reorganizada para encarar en hechos las aspiraciones de igualdad, justicia y libertad que son verdadero punto de partida, y han de ser su glorioso punto de llegada. (…) Orgullosa puede sentirse el alma popular de esta ciudad y de este departamento, de la misión que sus destacados hijos han tomado a su cargo. (…) Este día yo proclamo a la ciudad de Salto, capital socialista de la República».

El 1º de mayo de 1963 quedaba fundado el Movimiento Socialista de Emilio Frugoni. Salto y Jorge Andrade Ambrosoni habían estado a la altura del mandato histórico del fundador del socialismo uruguayo.

Vaya este recuerdo para un grande del socialismo, de Salto y del país entero. *

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