Alternativas al modelo económico
El mundo se divide en tres grandes centros o bloques económicos. Europa con la UE, que se caracteriza por una unidad monetaria, el apoyo económico a sus integrantes más débiles, (como por ejemplo Irlanda), una unidad política, aranceles comunes etc.; a la vez las economías europeas tienen comportamientos específicos, como el subsidiar determinados rubros, en especial los agrícolas, y frenan a través de cupos y otras formas, la entrada masificada de productos extranjeros, como textiles con relación a la R. P. China etc. El capital financiero no es tan volátil como en nuestra región y muchas veces los mismos bancos intercambian acciones (inversiones) con el sector productivo.
EE.UU. es otro de los tres bloques económicos que, a diferencia de Europa, mantiene una política de diferenciación socioeconómica con sus países de influencia, salvo honrosas excepciones. La vinculación consiste básicamente en dejarnos como países empobrecidos, subdesarrollados, produciéndose en estas condiciones una situación, de intercambio comercial desfavorable, en la cual somos básicamente exportadores de nuestros productos primarios sin valor agregado a los mismos.
Al tener los propios EE.UU. cupos a las importaciones, subsidios a sus productos y otras barreras de defensa, el neoliberalismo que impulsa pasa a ser solamente un concepto de dominación hacia su zona de influencia, pero internamente, no se aplica. Su moneda, el dólar, es un mecanismo de dominio económico mundial; se estima que la gran emisión de billetes y bonos sin suficiente respaldo desvalorizó un 40 %, el dólar en los últimos años. El dominio financiero, monetario y la política de las patentes fortalecen el poderío especulativo y real de la principal potencia.
Por último, el polo oriental, destacando por sobre todo la Rep. P. China, octava economía mundial, con un crecimiento anual en el PBI de más del 10 %. Tiene a su vez proyectado para los próximos 10 años, el pasaje de 250 millones de campesinos al sector industrial. Su elevado crecimiento industrial trajo consecuencias en nuestro continente, como el aumento de los precios de las materias primas, al aumentar la demanda por parte del gigante asiático. Su apertura al mundo hizo invadir con productos chinos a nuestro continente, retaceando o eliminando nuestros sectores industriales. Pero indudablemente, aunque es socialista, sus trabajadores reciben sólo 12 dólares por mes de salario, su sistema monetario desfavorece las importaciones, favoreciendo las exportaciones y la industria exportadora. En los cantones más carenciados, cambian la moneda extranjera recibida de las exportaciones en el mercado negro local, multiplicando de esta forma varias veces su valor en la conversión a su moneda local. Competir con ellos es imposible, por el atraso y condiciones extremadamente bajas de sus trabajadores y la ayuda del gobierno central a ciertos sectores.
En este consenso mundial, el Mercosur es una salida conjunta imprescindible para unir a los países de nuestra región y negociar con esos grandes bloques, donde hacerlo solos es imposible. No solo nuestro tamaño es un contraste, sino que a la vez estamos ante las estructuras de bloques económicos en el ámbito mundial, con planificaciones productivas, comerciales, financieras y barreras de todo carácter para garantizar sus economías.
El Mercosur, pasa a ser una opción de conjunto o de bloque para convivir en un mundo donde los países se juntan y se forman uniones de mercados poderosos. El Mercosur debería tener, como los otros centros económicos, barreras aduaneras comunes, y todas las demás herramientas económicas, como subsidios, cupos etc., como tienen los demás bloques.
Por otra parte, el país tiene unas materias pendientes, que hasta que no las resuelva no desarrollaremos el despegue uruguayo. El sector productivo no está contemplado en el accionar del gobierno: solo hay una pequeña contemplación en el sector primario (rural). La industria nacional no tiene la menor chance de subsistir, salvo en zonas francas; dentro del país, no hay protecciones para la misma. El valor del dólar está puesto en contraposición con la producción nacional y estamos abiertos a todos los mercados, cuando en el mundo rige la protección o mesura.
El país sostiene un valor cambiario con miras a temas de especulación financiera, pero no productivas.
El mercado interno está profundamente relegado, siendo a través de su desarrollo, que se generan las industrias que una vez funcionando, toman experiencias y pueden desarrollarse también hacia la exportación. El desarrollo del mercado interno permite trabajo digno, con salarios acordes a una canasta familiar que hoy se sitúa en 27 mil pesos; la eliminación del 33% del nivel de pobreza, la distribución más equitativa de la riqueza, ya que la estructura del agro no lo permite.
Por sobre todo, ¿qué les vamos a vender a nuestros nuevos compradores, después de aprobar un TLC si no tenemos industrias y ofertas claras para ofrecer en dichos tratados, más que nuestras tradicionales materias primas?
Debemos proteger nuestra industria y recuperarla, pues con ella vendrá sin duda la tecnología. La experiencia argentina del incremento del mercado interno (con productos nacionales) y su desarrollo industrial, ¿no son acaso una clara experiencia positiva?
Tenemos el mito de la inversión extranjera, la cual nunca superó al 14% del nivel nacional de inversión. ¿Y quién en las condiciones actuales, podrá invertir en industrias nacionales, con tantas adversidades? El propio país dispone de reservas en el extranjero por más de dos mil millones de dólares a través de su banca oficial. No es capital lo necesario, quizás, pero sí un marco económico adecuado.
O seguimos siendo un país bananero y neoliberal, donde las leyes del mercado son las financieras y especulativas, o apoyamos nuestro mercado interno, nuestro sector industrial ligándolo cada vez más al conocimiento a través de la investigación. El TCL con EE.UU. o con otros países es solo una salida desesperada que no resultará si no corregimos primero nuestra política productiva, prevista en las bases programáticas del actual gobierno. *
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