Los efectos devastadores de la deuda
Las reglas de juego en materia de comercio y finanzas internacionales impuestas por las grandes potencias no han hecho sino ahondar las dificultades que mantienen en el atraso y la miseria a buena parte de la humanidad, especialmente la que habita en los países endeudados del Tercer Mundo.
Desde ya hace algunos años, con el crecimiento de la protesta y las movilizaciones de los pueblos, se ha ido elaborando una serie de análisis y propuestas destinados a colocar la cuestión del endeudamiento como cuestión a analizar en los países atormentados por los altos costos del endeudamiento y los obstáculos que el pago de la deuda hacia fuera coloca para dar satisfacción a las demandas de la deuda social, principio democrático, de justicia social y humanitario al que todo el mundo rinde pleitesía y en muy pocos lugares se atiende.
La toma de conciencia acerca de los efectos devastadores de la deuda pública ha movido a núcleos académicos y políticos de buena parte de mundo que, desde hace años, vienen elaborando propuestas de sumo interés. Ese fue el sentido de una reunión realizada en Caracas hacia finales de setiembre y de la que da cuenta una nota periodística de Eric Toussaint publicada en Rebelión. Extractamos los enfoques principales realizados en el evento.
Se sostuvo en el encuentro: «Los pueblos del Sur no son deudores sino acreedores de inmensurables deudas históricas, sociales, económicas y ecológicas adeudadas por el Norte. De allí el repudio a deudas externas e internas y a los mecanismos de su dinámica perversa que subordina las políticas públicas a privilegios privados, la exacción de presupuestos, el vaciamiento y entrega de patrimonios nacionales, cuya carga de pagos y ajustes pesan en particular en la postergación de demandas sociales y de inversión pública en infraestructura básica.
(…) Los países América Latina y el Caribe han vivido en las últimas décadas repetidos ciclos de auge financiero y posterior debacle que han marcado profundamente la evolución regresiva de las condiciones de vida, trabajo y desarrollo para sus pueblos.
Y agrega el documento: «Más allá de una bonanza circunstancial en algunos países, el panorama financiero regional está altamente influido por la dinámica de un contexto internacional muy fluido y frágil. (…) La falta de resultados, la incertidumbre y las presiones retrógradas antipopulares deben generar respuestas unitarias consistentes a los mayores dilemas y desafíos. Es la hora de una nueva integración económica y financiera de América Latina y el Caribe que priorice el mejoramiento de la vida de los pueblos, la complementación productiva, la defensa del trabajo y las riquezas de la región.
En este marco, la reunión internacional afirmó que «la propuesta lanzada por Venezuela de un Banco del Sur es por demás plausible, entendiendo que sus objetivos deben ser en particular, romper la dependencia de los países periféricos al mercado financiero internacional, canalizar la propia capacidad de ahorro, detener la fuga de capitales y apoyar la asignación de recursos a las prioridades de un desarrollo económico y social independiente, cambiando las prioridades de inversión».
Pensar nuestras realidades desde el ángulo latinoamericano es esencial hoy para todas las fuerzas progresistas uruguayas, de ahí el interés que suscitan reuniones como las que comentamos.
Finalmente, «las delegaciones ponderaron que un banco solidario del Sur debe ser un banco alternativo no sólo a la banca privada, sino también a las entidades multilaterales existentes como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. La diferenciación no debe ser meramente enunciativa sino normativa y operativa en: a) las fuentes de capitalización y los mecanismos para captación de ahorros; b) la integración y conducción cooperativa e igualitaria de sus países miembro; c) las prioridades y condiciones para el otorgamiento de créditos y garantías y c) la gestión transparente y el control democrático y social de gestión, en línea con lo reclamado por los movimientos por la Auditoría de la Deuda». *
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