Nuevos tiempos: congreso obrero en el Solís

El PIT  CNT invita al concierto de tango, murga y candombe por la Orquesta Filarmónica de Montevideo, con motivo de la inauguración del noveno Congreso de la Central de Trabajadores. Lugar: Teatro Solís. Llamativo que el escenario no sea el usual, esto es, el Palacio Peñarol, El Platense o AEBU.

Hace 120 años, treinta después de inaugurado, según el argentino Miguel Cané, «no había ninguno igual en América del Sur. Muchas grandes ciudades europeas lo desearían y lo mostrarían al viajero como una obra digna de examen». Por esos años nadie hubiera pensado que trabajadores festejarían en un teatro que hasta hace poco tiempo estaba asociado a espectáculos para élites. Y ¡oh paradoja!, justo en el teatro que los empresarios que lo construyeron proponían se denominara «Empresa del Teatro de Solís» o «Teatro de la Empresa». Solís fue el nombre adoptado para el coliseo.

Desde sus inicios comenzó a ser centro de desarrollo cultural, acorde quizás a otro de los nombres propuestos: «Teatro del Progreso». Si se habrá desarrollado que 100 años atrás, el tango y otros géneros eran mirados con desprecio por las elites culturales de la época, a punto tal que un día le preguntaron, creo que al famoso bailarín Fred Astaire, qué opinaba de Carlos Gardel, ese cantor que interpretaba música popular, a lo que contestó: la música no es ni clásica ni popular, sino buena o mala.

Hoy dichos géneros son clásicos en el real sentido del término, centro de espectáculos varios, como este Congreso de Trabajadores que se inaugura en el Teatro que en 1886 era sin igual en América, envidia de los malos e incultos americanos y peores y más cultos europeos, parafraseando viejos dichos. ¿Adónde hemos llegado?, se estarán preguntando algunos elitistas de la cultura.

Nuevos tiempos. Una semana atrás decíamos que muchas veces el sistema político se alejaba de la realidad, siendo visualizado por la gente de pueblo que no tiene acceso a los gobernantes, como acartonado. Expresamos que el contacto con la gente propiciado por los Consejos de Ministros realizados en el interior, contribuían a la visualización del gobernante como un uruguayo más pero con responsabilidades diferentes.

Lo del Solís va en la misma línea. Bienvenido entonces este hecho, símbolo de los tiempos nuevos. El trabajo es cultura, y ésta significa conocimientos humanos por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre.

Que tanto las desarrolla el intelectual, músico, escritor, etc, con independencia no sólo de su origen empresario, trabajador, gobernante, sino además del lugar donde la aplique, sea el más monumental de los teatros o parado arriba de un cajón en cualquier esquina de la ciudad, de lo cual los ejemplos son múltiples. Recordemos a Cabrerita, que terminó sus días cambiando sus excelentes obras por café con leche.

El trabajo digno ocupa un lugar central en cualquier sociedad, constituyendo un hecho enorme y sustancialmente cultural.

Uruguay lo considera uno de los derechos fundamentales, colocándolo en el centro de atención y discusión de la sociedad, potenciando la vida humana en todas sus dimensiones. Que no sean mal interpretadas estas reflexiones. Las habríamos realizado igual, si el congreso fuera empresarial.

Bienvenida entonces la inauguración de la máxima instancia de los trabajadores organizados, que tienen como símbolo al querido Pepe D’Elía, que como referente de la cultura nacional nada tiene que envidiarle a los famosos que han pasado por el Solís. *

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