Cuando la política es menuda
La actitud del Partido Nacional en torno al nombramiento de Mirtha Guianze al frente de la Fiscalía de Corte, está llevando al país a una suerte de callejón sin salida, en el cual comenzará a deteriorarse una necesaria función que afecta, nada menos, que el Ministerio Pùblico, y por extensión a la Justicia en su conjunto.
El tema es esencialmente lamentable para la democracia uruguaya y muestra una parálisis polìtica preocupante, provocada por el Partido Nacional cuando puede hacer valer sus votos en una decisión de estas características, dejando a la Justicia sin que ese imprescindible cargo sea ocupado, tal como parece necesario.
Por supuesto que no entramos a considerar los méritos de la doctora Guianze, pero sabemos que está avalada por una extensa actuación como fiscal que, además, cuenta con el apoyo de todos sus colegas que estiman como fundamental que ocupe la Fiscalía de Corte.
No podemos negar tampoco que dentro de nuestro ordenamiento legislativo el Partido Nacional está en su derecho de tener la posición que estime conveniente sobre cualquier tema. Sin embargo, ante la opinión pública, es necesario que los dirigentes de esa colectividad política justifiquen con lujo de detalles las razones de esta acción, que para muchos aparece incomprensible, parecida a la del oficialismo en años anteriores, que prefirió mantener las integraciones históricas del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral por la simple razón que, de acuerdo al resultado de las elecciones nacionales de cada período, la representación de la izquierda se debía acrecentar.
Sin embargo en el caso de Guianze las razones del Partido Nacional parecen más subalternas, menos claras. Sus dirigentes han dejado traslucir que prefieren dejar acéfala a la Fiscalía de Corte, no nombrar para ella a una persona evidentemente calificada que, además, cuenta con el apoyo de la totalidad de los fiscales, por no haber sido consultados previamente a su nominación, vía envío de la venia respectiva, ante el Senado de la República.
Admitimos el malestar de esa colectividad política por lo que podría haber sido una desatención por parte de la bancada del gobierno o del gobierno mismo que debió, seguramente, comunicar y tratar de acordar previamente que Mirtha Guianze fuera la Fiscal de Corte. Sin embargo el hecho no aparece tan determinante como para mantener en el tiempo inalterable una posición contraria a su nombramiento sin plantear ningún tipo de cuestionamiento sobre la candidata, ni manejar otro tipo de argumentos que sostengan la legitimidad de la compleja decisión adoptada.
No creemos que el camino sea buscar otro acuerdo y proponer otro candidato, aceptado por consenso, para lograr los votos necesarios. Se trata de marcar a fuego quienes, por razones subalternas, se oponen a avalar un nombramiento que es estimado fundamental para afianzar el funcionamiento del Ministerio Público, en esta etapa tan compleja de la Justicia, cuando tiene en sus carpetas nada menos que toda la temática de los Derechos Humanos, se está comenzando a descorrer el pesado velo que oscurecìa el lavado de activos, provenientes del tráfico de drogas en el país, etc.
No es posible que el juego político pequeño ponga obstáculos a la solución de estos temas, como tampoco es aceptable que continúe alargándose en el tiempo el nombramiento, tal como lo marca la Constitución de la República, de quienes deben encabezar los organismos de contralor.
La democracia uruguaya no está en condiciones de permitirlo. *
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