Un gobierno confiable y responsable

Diputado, dirigente del FIDEL- 1001

A principios de agosto habíamos expresado públicamente que no habría Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Los fundamentos radicaban en las tres resoluciones consecutivas del Frente Amplio, IV Congreso, Plenario Nacional y Mesa Política Nacional, en el sentido de rechazar el actual Proyecto ALCA y eventuales acuerdos bilaterales en ese marco. Dicha aseveración también estaba respaldada por el convencimiento de que «el compañero Tabaré Vázquez es el primer frenteamplista y está dispuesto a acatar y defender nuestro Programa».

Así lo hizo cuando fue intendente municipal de Montevideo, donde su libro de cabecera fue durante su gestión, el Tomo número VI que contenía el Programa del Gobierno Departamental del Frente Amplio».

Hoy tenemos la certeza de que no se negociará un TLC con EEUU con el formato del que se realizara con Perú. El Presidente de la República expresó que «el acuerdo comercial estaría contemplado en el marco del Tratado Recíproco de Inversiones vigente entre ambos países, donde se agregaría el tema en el capítulo de Comercio de Bienes».

Estaríamos ante un Tratado por el que, si hay entendimiento, Uruguay buscaría preferencias para la colocación de carnes, lácteos, cereales, textiles y software.

Más allá de las elucubraciones teóricas de distintos técnicos que analizan y se contradicen sobre el alcance del denominado TIFA (Acuerdo Macro de Comercio e Inversión), lo claro es que se ha desechado la propuesta de Estados Unidos de transitar por la vía rápida, lo que hubiera significado que antes de fin de año tendrían que culminar las negociaciones por el TLC, sin estudios profundos y responsables.

Esto es lo mejor que le podría haber ocurrido al Uruguay, al gobierno y al Frente Amplio. La historia unitaria de la fuerza política que comenzara a gestarse en 1962, debe ser custodiada al máximo y nuestro Presidente de la República sabe perfectamente bien lo que ha costado consolidar la UNIDAD y encontrar los máximos consensos, para posibilitar gobernar y transitar por los cambios que todos juntos hemos propuesto durante la campaña electoral.

Ante el planteo que se hiciera el 5 de enero de este año, a través de «Búsqueda», con opinión del ministro de Economía y Finanzas, donde se expresaba que «Uruguay tiene que comenzar a hacer esfuerzos para llegar a tener un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos», decidimos actuar con ponderación, pero sin dar ventajas internas, ni actuar con ingenuidad ante el sorpresivo planteamiento.

Entonces los que defendíamos las bases programáticas nos vimos en la obligación de alertar, argumentar y cuestionar tal iniciativa. Para ello trabajamos ahincadamente en dos Plenarios Nacionales del Frente Amplio y en la Mesa Política, donde por tercera vez se ratificó la resolución del mencionado IV Congreso denominado «Héctor Rodríguez».

Desde el jueves 28 de setiembre el Presidente de la República ha crecido en la consideración pública, pero en particular dentro del Frente Amplio. Demostró su coherencia y su consecuencia con los compromisos asumidos, que es la de todos los que durante décadas luchamos por cambios auténticos, cambios de izquierda, cambios que nos conduzcan, como decían nuestros mayores, a una auténtica justicia social.

Hoy Tabaré Vázquez es más confiable, más creíble que nunca, supo optar por el camino correcto, sin dejar de tener en cuenta los cambios que se producen en el mundo y las necesidades urgentes de nuestra República, luego de la devastación que protagonizaran los gobiernos de los partidos tradicionales, que llevaron a la desdicha a miles y miles de compatriotas que cayeron en las garras de la pobreza y la indigencia, lesionando a su vez gravemente al país productivo.

Sería imposible de enumerar la totalidad de las decisiones positivas del Presidente, solo recordemos tres ejemplos: la decisión de suspender la intervención de nuestra Armada en la Operación Unitas; su incidencia para lograr que en la Rendición de Cuentas, en tratamiento, se dispusieran más de 300 millones de dólares para las áreas más sensibles del Estado; la firmeza para defender la soberanía y autodeterminación de nuestro país, ante el lamentable episodio con la República Argentina sobre las plantas de celulosa.

La lista sería interminable, tenemos permanentemente en nuestra retina los avances sobre los Derechos Humanos y la hermosa experiencia que se está realizando en Bella Unión, a través de la puesta en funcionamiento de ALUR SA, con la consecuente extensión en la plantación de caña de azúcar. Cumplimos con lo prometido cuando al inicio del gobierno se decide disponer de 200 millones de dólares para el Plan de Atención a la Emergencia Social, que hoy ya es una realidad y que nos llena de orgullo, por demostrar en la práctica nuestra sensibilidad y nuestro perfil profundamente humanista, que solo lo tenemos quienes estamos pegados al acontecer del pueblo.

La decisión del jueves 28 de setiembre hizo poner de luto a la derecha. Invadieron los medios de comunicación planteando su decepción ante el realismo de nuestro gobierno. Una vez más actúan desarrollando una oposición cerril, improductiva, destructiva y antipatriótica, sin detenerse un solo momento en valorar el real significado de las decisiones, que van destinadas a proteger al trabajo, al país productivo, a nuestra identidad como país.

Es bueno reconocer lo que se ha hecho y para ello permítanme destacar la iniciativa de constituir la Comisión por Defensa de la Soberanía Nacional, que permitió brindar una amplia información sobre la temática y habilitar la participación de la gente. Sin duda, en el marco de las tradiciones más históricas de la izquierda, los eventos y movilizaciones organizados estuvieron acordes con la defensa de nuestro patrimonio común. *

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