¿Recelo o captura?
«Llegado al poder en un clima de aprehensión sobre las intenciones de la izquierda, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sin embargo tranquilizado a los mercados financieros con su política de estabilización».
Sobre climas mucho se puede decir. Se puede hablar, por ejemplo, de clima tórrido, húmedo, marítimo, templado, etcétera. Y en sentido figurado, es común oír hablar de clima tenso, clima enrarecido o clima de distensión. Pero confieso que me sorpendió sobremanera que pudiera haber un clima de aprehensión, pues no acierto a captar el profundo sentido oculto que sin duda encierra la frase. Trato de imaginar cómo sería un clima en el que predominan acciones policiales tendientes a aprehender a un delincuente.
Digo esto porque si aprehensión es la «acción y efecto de aprehender», y este verbo significa «coger, asir, prender a una persona o bien alguna cosa, especialmente si es de contrabando», no se me ocurre por qué habría de hablarse de clima de aprehensión.
En estas cavilaciones me hallaba, cuando un ángel me iluminó diciéndome «no sea bruto, Mendieta, ¿no ve que el hombre quiso escribir «aprensión» sin hache y con una sola e?».
Bueno, ahora sí. No obstante su parónimia –que es en rigor una homofonía pues suenan igual al oído– se trata de dos palabras bien diferentes.
Aprensión significa «escrúpulo, recelo», y se usa para expresar el rechazo a acercarse a alguien enfermo por miedo al contagio; o, también, algunas fobias a bichos como las arañas, por ejemplo.
A no olvidar: aprehender es sinónimo de capturar a alguien o de incautarse de algo. Los agentes lograron aprehender al ladrón; Un voluminoso contrabando fue aprehendido en la frontera; La aprehensión del homicida tuvo lugar de madrugada.
Aprensión, en cambio, es sinónimo de temor, recelo: Tengo aprensión a las cucarachas; Sentía aprensión por tocar la ropa del leproso; Había aprensión por un gobierno de izquierda.
Pero la cosa no se agota en esto. Aprehender tiene una acepción que lo torna sinónimo de su homófono aprender, y se usa en filosofía para expresar la idea de «llegar a conocer». ¿No recuerda usted, caro lector, la Teoría del Conocimiento, según la cual el sujeto cognoscente aprehende al objeto cognoscible?
–Me acuerdo clarito. Yo, que soy el sujeto cognoscente, aprehendo el objeto cognoscible, que es el vaso de grapa; que además de ser cognoscible, es bebible. Y así es como empezó Empédocles, ¿verdad?
–¡Qué lo parió! *
Compartí tu opinión con toda la comunidad