Anónimo Mesías inverso

Sucede que la certeza del la muerte del autor-dios por excelencia, deja vacante un lugar que no puede permanecer vacío.

El nuevo autor puede revestir muchas formas, ser cualquiera, pero también la masa anónima, es decir todos. Y si no es nadie en particular, es además ninguno… La «textualidad» promueve de este modo un nuevo autor, que no es simplemente anónimo, sino un sofisticado e Ilustre Don Nadie, Don Todos y Don Ninguno… Curiosamente anónimo, porque -a diferencia del clásico autor anónimo de nombre desconocido pero de probada sensibilidad e inteligencia devenidas en obras de trascendencia que justifican la cultura como «manifestación irrepetible de una originalidad»-conocemos su nombre, su dirección, sus maneras y manías, aunque su inteligencia y sensibilidad se disuelvan en el ambiente.

Un nuevo autor que coincide con el «hombre-masa» de Ortega: despreocupado de todo aquello que no afecta directamente su vida y que se siente -solo por vivir aquí y hoy- con el derecho de disfrutar de todos los privilegios que le dan sus contactos con el poder político, que legitima por supuesto su presencia.

Los casos más destacados de estos nuevos autores, en Argentina están emblematizados en las figuras de autodenominados políticos opositores al gobierno, pseudo artistas, neo-empresarios-sindicalistas, piqueteros, periodistas, oportunistas conductores de televisión y radio, modelos, vedettes, alguna prostituta cercana a algún político con «influencias», nueva camada de actores, productores, devenidos de un día al otro en celebridades, que ocupan tapas de cuanto semanario, periódico y revista se ofrecen en los quioscos.

Desde los reportajes que les hacen semanalmente y día a día, esgrimen un lenguaje pueril, grosero, que roza lo erótico, aplicado a temas domésticos, donde ponen en conocimiento al ciudadano de por qué no usa ropa interior, o también hace hincapié en la decisión irrevocable de cambiar su automóvil o destino de veraneo, o de la necesidad imperiosa de lograr una síntesis definitiva en sus azarosas vidas. No olvidemos los grandes amores que viven semana a semana con el dolor que trae aparejada la pérdida, del cambio… Sin embargo fascina a millones de espectadores, escuchas y lectores la patética cronología del desacreditado, apenas identificado «Mesías-Masa», enviado de nadie, todos o ninguno, pontificando en el seno del caos acerca de la «perdición colectiva» si no se siguen sus consejos inefables. Por supuesto toda esta situación está manipulada por una «inteligentzia» que no se le escapa la necesidad de estos infelices en la «vida pública» para de ese modo anestesiar al hombre del presente cada vez más condicionado e imbécil y de ese modo actuar con cortinas que esconden el núcleo constitutivo que hacen de la Argentina de hoy una «Babilonia Tardía».

Este nuevo autor «Mesías-Masa» que se somete al sacrificio de su consagración, que adquiere legitimación en el éxito, mientras el éxito se legitima en él. Carecen de sentido del humor. Se ríen porque están contentos de su estúpida realidad, escapan a la naturaleza de la paradoja, rechazan la sospecha de que detrás de la paradoja se esconde una verdad, evitan la polémica, salvo sobre asuntos que tengan que ver con salvar la reputación de un funcionario corrupto, o una causa célebre que deba ser archivada a tiempo y en la que pueden estar implicados

Estos personajes, héroes de barro, convencen a una población con un ejemplo viviente y triunfante del valor de lo mediocre y lo repugnante. No provocan complejos de inferioridad a pesar de ser ofrecidos como ídolos, y el público se los paga agradecido, con su amor.

Representan un ideal que nadie tiene que forzarse por alcanzar, puesto que cualquiera se encuentra ya a su nivel, ninguna religión ha sido jamás tan indulgente con sus fieles. Pero a no olvidar que estos anónimos Mesías Inversos son los autores ideales que Platón, Lenin, Duchamp, Napoleón, Stalin o quienquiera no necesitan ya expulsar de sus territorios.

En ellos se anula la tensión entre Ser y Deber Ser, en nombre de la igualdad en un clímax de engaño y simulación donde transcurren nuestras existencias, en un signo de irrealidad. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje