No confundir Islam con islamismo
En principio debemos saber que el islamismo es, por sobre todo, una ideología para tomar el poder. El Islam es una religión basada en su fe y sus creencias; parten del Corán, recibido por el profeta Mahoma a través del Arcángel Gabriel por inspiración de Dios, integrada a su vez por la Sunna, que son las tradiciones del Profeta.
El islamismo se diferencia del Islam por la ideología dominante del poder: los islamistas se plantean conseguir un Estado Integrista y fundamentalista. Entendemos como Estado integrista, aquel cuya Constitución está basada en la Sharia (Corán y Sunna), pasando por la educación, interpretación religiosa de las leyes, la cultura en su totalidad es islámica, etc.; por ejemplo, desde el nacimiento, matrimonio y muerte.
En el judaísmo, el pueblo se identifica con su Dios, en el Cristianismo sus adeptos, de diversos pueblos, tratan de encontrar a su Dios; pero en el Islam, Dios se identifica solamente con sus pueblos y creyentes, que viven un mundo integrados totalmente a su Dios. Nuestros valores occidentales seculares representan una degradación a su Dios y sus valores sagrados. Por ejemplo, los Derechos Humanos vistos en Occidente, no son para ellos un proyecto generado por un «colectivo social» y secular, que nada tiene que ver con su colectivo. En su Corán, los valores parten de los dictados de su Dios, a través de su Profeta.
Por último, para comprender las distancias, que son más que culturales, el tiempo en el Islam es circular, puesto que está basado en sus «cinco pilares» que son los deberes obligatorios hacia Dios: la fe, la oración, la abstinencia en el mes de Ramadán, la limosna o diezmo y la peregrinación. El tiempo es circular por la sumisión a Dios en forma permanente de esos cinco pilares. En cambio en la sociedad Occidental, el tiempo evolucionó de su concepto circular siglos atrás, hacia un tiempo en espiral, al pasar al «desarrollo productivo» secular, con la participación de la ciencia, la técnica, la trasformación e industrialización; el tiempo es social, progresista (de ahí dicho concepto), secular y no sacralizado. Ese tiempo social podemos verlo como un desarrollo en espiral (espiral de progreso, desarrollo etc.).
El islamismo, junto a su fundamentalismo, concibe su tiempo como circular, no evoluciona en el devenir; por ejemplo, sostiene la desigualdad de la mujer: el hombre o padre es la autoridad de la familia y el sostenedor de los fundamentos de la creencia, es una estructura autoritaria de la familia, donde la mujer no puede estudiar, trabajar y debe estar al servicio del hombre, tal como lo interpretan de la ley divina.
En política, el islamismo trata de sustituir a la izquierda, llegando a asesinar a militantes tanto sociales, como políticos; como ejemplo, tenemos el Partido Comunista Sirio, donde eliminaron a sus integrantes, hace ya varias décadas. Ellos condenan lo secular, a los infieles, llegando a los extremos más inimaginables, a través del manejo de la «yihlad» islámica (Guerra Santa). Los ejemplos los tenemos en Sudán, en Irán, y en el propio enfrentamiento de guerra civil en Irak, donde los distintos sectores chiitas y sunitas generan más enfrentamientos entre ellos que con el ocupante extranjero. En Egipto se está tratando de romper los organismos laicos seculares por formas integristas, y las dificultades sobran. El propio Hezbolá, en reciente enfrentamiento con Israel, polariza un intento político de poder, a través de «Yihad Islámica», donde su islamismo integrista ocupa lugares provocativos contra los herejes israelíes y sin duda por dominar el Líbano. El Islam (no islamismo) es una religión respetable, tolerante. No confundamos ambas proximidades.
Frente a esta situación me planteo, en la próxima conferencia de los Países no Alineados que se realizará en Cuba, ¿recibirán el apoyo de la colectividad no alineada? ¿Acaso su propia ideología, si se expandiese más, no sería más peligrosa que los propios EEUU? Existe un infantilismo de creencia en el mundo progresista, que todo lo que se opone al imperio americano es bueno. Pero en este caso la naturaleza del islamismo (no el Islam) es fascista, no forma parte de las fuerzas progresistas y antiimperialistas (si cabe esa clasificación), al igual que el nazismo, opuesto a los intereses americanos, era mil veces peor que ellos.
Desde la caída del muro de Berlín, el mundo se dividió en una pluralidad de intereses o quizás nunca fue bipolar, solamente. El islamismo pelea por el poder para su propio imperio.
Debemos apoyar sectores o países donde existan pluralidad política, los derechos humanos, el diálogo y no la guerra, el equilibrio social, la libertad de agremiación, la democracia y la laicidad, junto con un Estado secular. Estos son los principios de los países no alineados y comprometidos con los pueblos.
El islamismo, si crece y se desarrolla, será nuestro principal enemigo. *
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