Serpentario
Yo no soy yo, o alguien no es quien dice ser.
O hay un proceso de metamorfosis que envuelve sin ser visto a ciertas personas que administran el país Uruguay. Mi país. El que soñamos libre de la carroñera dictadura político-militar y sus residuos. Porque como dice mi querida Dra. Hebe Martínez se les ha dejado solos, como si las Fuerzas Armadas protagonistas del terrorismo estatal que asoló nuestra nación, a la hora de disponer cúmulos de bajezas contra indefensos compatriotas librepensadores y fieles a las leyes constitucionales, hubiesen actuado sin cómplices no uniformados. Civiles coautores que se vienen salvando a duras penas. Algunos, pavoneantes y entrajados doctores en recursos. Avezados intelectuales preparados incluso por las públicas universidades de las que supieron succionar sabiduría mal usada en extirpar democracia. Los más iguales que otros ante la ley.
Aquellos a los que generaciones de poder les han otorgado una especie de escudo invisible más efectivo que cualquier ley de impunidad. A los que sin embargo, la lava ardiendo de la revisión institucional alcanzará sin dudas más temprano que tarde.
Pero en fin. Hablo ahora de la prisión exclusiva para detenidos fuera de serie que se construye en estos momentos, donde según versiones de prensa con aquiescencia del Ejecutivo, irían a parar los militares y policías acusados de violaciones a los Derechos Humanos durante el proceso. Mi ignaro razonamiento popular me dice que debe de haber una equivocación o hay algo que las personas simples no sabemos. ¿Es absolutamente necesario ocultar? ¿Es digno? ¿Forma parte de una estrategia? ¿Se pactó algo a cambio? ¿Vale la pena el precio de dolor y humillación que nos hacen sentir?
Por supuesto las desconfianzas, indignaciones, comentarios y argumentaciones sobre este asunto, están más que justificadas. Es de una obviedad tan apestosa que ofende hasta comentarla. ¿Entonces qué pasa en realidad? ¿Tendrán miedo de ellos los presos normales? Cometieron aberrantes delitos comunes. ¿Por qué irán a establecimientos especiales? ¡Piden igualdad en un recurso dilatorio ante la Suprema Corte y quieren cárceles para ellos solos!
De los que deben mandar, se espera únicamente un poco de coherencia y la retribución de la confianza que ofrendamos con el voto progresista. Que se diga por favor lo que realmente sucede. El pueblo es capaz de entender y únicamente se crispa ante el ocultamiento y la falta de transparencia. «Que venga la verdad, estamos preparados para recibirla», dijo Luisa Cuesta y nos hacemos eco de ella muchísimas personas.
La morada del animal que da nombre a mi presente pensamiento escrito tal vez no merece el insulto de la comparación. Por más que el histórico texto bíblico del Génesis haya marcado su figura eternamente emparentada con el pecado y la vesania, creo que aún ellas respiran más nobleza aunque se arrastren. Definitivamente, es una postura biológica que la Naturaleza les dio. Lo otro, en cambio, es filosofía de vida, una elección de ser que inevitablemente lleva a la degradación y destrucción del opuesto. Es crimen nato sin sofismas viables reclamando Justicia y sus consecuencias.
Sólo vale la comparación en mérito al hecho de la supervivencia de la especie. ¿Con cárceles para torturadores no estaremos prohijando criaderos de lo mismo?
Son reflexiones en público que trasuntan tanta esperanza como desazón e impotencia. Cambian la piel, pero siempre son serpientes. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad