Consensos nacionales
En las Jornadas Nacionales sobre Desarrollo realizadas los días 31 de agosto y primero de setiembre, varias intervenciones de muy alto nivel refirieron a la necesidad de lograr consensos sociales para llevar adelante una estratega nacional de desarrollo integral. Consensos que son esenciales fundamentalmente para países pequeños como el nuestro. Se destacó por otra parte, el papel del Estado como articulador entre lo público y lo privado, promoviendo políticas públicas con una amplia participación social.
Varios destacaron la riqueza histórica que Uruguay tiene en cuanto a la capacidad de diálogo social, a veces relegado, otras relativizado, o lisa y llanamente eliminado de raíz, pero siempre emergente con fuerza, como han puesto de relieve los acontecimientos de los últimos 15 meses.
¿Qué duda puede existir acerca de la importancia que para cualquier estrategia nacional de desarrollo tienen los empresarios y trabajadores, sin desconocer, por supuesto, otros protagonistas sociales? Las funciones y la experiencia acumulada del MTSS en el mundo del trabajo deben ser aprovechadas para esa imprescindible planificación de futuro del Uruguay productivo, en el que las inversiones generadoras de producción y trabajo de calidad son esenciales.
La capacidad del Estado, esto es del MTSS, como articulador en las relaciones de trabajo de los actores clásicos y fundamentales para el futuro del país, trascienden lo laboral, posibilitando cualquier consenso nacional que se pretenda concretar.
¿Puede ignorarse la importancia que reviste para la sociedad uruguaya la consolidación de los
Consejos de Salarios y de la negociación colectiva para la inversión y mejora en la calidad del empleo, posibilitando mayores niveles de desarrollo económico y social, promoviendo grados de cohesión social y favoreciendo la gobernabilidad democrática?
No podemos conformarnos con ser el país con mejor distribución de ingresos de A. Latina, bienvenido que así sea obviamente, pero no deja de ser una especie de premio consuelo en un continente que además de tener la más baja tasa de crecimiento del mundo, es el más desigual del planeta.
Cuando desde el mundo del trabajo, empresarial fundamentalmente, se reivindica la necesidad de la seguridad jurídica para cualquier emprendimiento de futuro, tiene mucho que ver con lo que está tratando de llevar adelante el MTSS acerca de la importancia de un marco regulatorio que precise derechos y obligaciones en las relaciones laborales, esto es, una norma de negociación colectiva.
Y que quede claro: la seguridad jurídica no es unilateral. Porque tanto se infringe la misma cuando no se les asegura a los inversionistas, como cuando se violan los derechos sociales y laborales. Un país productivo necesita de ambos soportes: empresas y trabajadores. Porque ¡cuidado! si se deterioran los aspectos socio laborales, de lo que Uruguay ha sido un claro ejemplo. No hay sociedad que resista tal desigualdad.
No habrá futuro si el desarrollo no es integral, esto es, con integración y cohesión social. O es integral o no es desarrollo. Lo que implica poner de relieve la interdependencia entre economía, finanzas y derechos sociales, por tanto, entre derechos civiles, políticos, culturales y sociales.
Se dijo en las jornadas mencionadas por parte de la doctora Constanza Moreira que debemos preguntarnos cuál es el concepto de desarrollo que nos sirve para nuestra democracia y para consolidar un verdadero desarrollo humano en toda su cabalidad. Es muy claro que una cosa es el objetivo, esto es: desarrollo integral y otra muy diferente, que suele confundirse a menudo, las herramientas. Entre las que el sistema de Relaciones Laborales puede dar una muy buena mano. *
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