Cada uno en su chacrita
Son muchas opiniones, hay nada menos que 19 criterios, en un pequeño país como el nuestro. Poco a poco algunos se irán poniendo de acuerdo, pero hasta ahora ha prevalecido el territorio zonal que le corresponde a cada intendencia.
Es así como en estos tiempos de unificación, los intendentes no se ponen de acuerdo para instalar una licencia nacional para conducir, y menos aun una Patente de Automotores uniforme para todo el Uruguay. La mayoría las quieren cobrar más barato que otros, para conseguir mejores ingresos, como si un coche tuviera determinado valor en la capital y otro muy distinto en Flores.
El caso de las licencias es pavoroso, ya que hoy en día, usted puede sacarse una libreta en cualquiera de los departamentos del país, lo que ha permitido que gente sancionada en un lugar pudiera obtener licencia de otra comuna.
Varias veces hemos comentado sobre la Tasa Bromatológica que permite que en cada intendencia se autorice la fabricación de un queso según las condiciones de exigencia local.
Lo que está ocurriendo en Colonia no tiene nombre, porque hay normas nacionales y universales que controlan el tránsito de los motociclistas y que exigen el uso de cascos para quienes se desplazan en esos birrodados y cuyo motivo es nada menos que el cuidado de sus vidas, debido a las opiniones médicas ya que la mayor causa de muertes es por la falta del casco.
Es posible que el último resultado electoral haya provocado un acercamiento entre algunas comunas según el tinte político ganador, pero aun así, las diferencias se mantienen y se aprecian casos que alientan a la gente a matricular su vehículo en un departamento donde no reside.
Existen mecanismos que permiten recaudar igual y que se están aplicando en el mundo, mientras que los uruguayos hace más de 20 años que no nos ponemos de acuerdo.
Pensamos que el egoísmo hasta ahora demostrado debe ser sustituido por un espíritu innovador de carácter nacional, que entienda que el bien común será el auténtico beneficio que debe recibir la sociedad.
Cuando una comuna estudia la aplicación de un beneficio, como por ejemplo un boleto laboral o para jubilados, ya tendría que consultarlo con el resto del Congreso para igualar los derechos de todos los involucrados.
Si cada intendente se pasa proclamando que lucha por el bienestar de la población de su territorio, resulta imperativo que luego de tantas reuniones entre ellos, se tendrían que conocer resultados positivos de dicha organización.
No permitamos que ciertos avivados puedan tener margen para hacer lo que quieran. El Uruguay es uno solo y tenemos que unirlo cada vez más. *
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