Por el camino de los cambios

El pasado lunes 19 tuvo lugar una sesión del Consejo de Ministros fuera de lo común; una sesión que se desmarca de la rutina gubernamental y que será por lo mismo recordada de manera especial; en ella se diseñó y se esbozó la Rendición de Cuentas que próximamente deberá tratar el Parlamento.

Por primera vez en mucho tiempo, el gobierno enviará al Parlamento un proyecto de Rendición de Cuentas y Balance Presupuestal que contempla inversión pública. Este hecho implica una ruptura significativa con la tradición impuesta por las administraciones en manos de los partidos históricos de presentar leyes presupuestales de artículo único y gasto cero.

Por primera vez en muchos años, el gobierno exhibe la sensibilidad suficiente para atender los eternos reclamos de sacar del pozo en que se hallan sumergidas ciertas áreas de la administración. Nos referimos concretamente a la Salud, la Educación y la Policía, que han sido los sectores olvidados y postergados sistemáticamente por los gobiernos blancos y colorados. Precisamente dichos sectores serán contemplados en la próxima rendición de cuentas, en la que también habrá recursos para inversión en obra pública. Así se ha anunciado por parte del vicepresidente de la República, quien destacó la importancia de este vuelco en las prioridades del gobierno.

Este cambio es posible merced al crecimiento de la economía y al aumento de la recaudación de impuestos. Pero es preciso hacer notar que en numerosas oportunidades anteriores, bajo gobiernos colorados o blancos, los indicadores macroeconómicos mostraron índices de crecimiento que sin embargo la administración no quiso volcar en mejoras, en inversiones o en cualquier medio que significara la utilización de la bonanza en incrementar los recursos presupuestales.

Cierto es que no está en los planes del gobierno una mejora sustancial de los salarios públicos; y ello ha motivado una movilización de los sindicatos estatales exigiendo aumentos antes de enero. Cierto es, también, que pese a que se ha registrado una mejora innegable en las retribuciones, el nivel salarial está lejos de haber recuperado su poder adquisitivo. Del mismo modo, a nadie escapa que probablemente los recursos extraordinarios asignados al MEC, al MSP, a Interior y al Mtop no alcanzan para llevar adelante las inversiones necesarias. Pero al respecto, es preciso no olvidar la realidad del país. En ese sentido, el titular del Mtop, Víctor Rossi, definió precisa y concisamente la situación: «La realidad que vivimos es la realidad del país, no la que quisiéramos vivir».

Esta tozuda realidad es la que todos debemos tener presente a la hora de evaluar la gestión del gobierno. Decimos esto porque es común oír voces, desde diversos sectores de la sociedad, que reclaman con urgencia los cambios prometidos. Y de algún modo es comprensible esa impaciencia. Pero no debemos olvidar que le ha tocado a este gobierno desempeñar el papel de gobierno de transición. Es decir que la verdadera transición hacia un modelo más justo no ha hecho sino comenzar con la asunción de las fuerzas progresistas.

El gobierno debe transitar esos caminos de cambio con pasos pequeños pero firmes y seguros, sin apresuramientos. Este proyecto de Rendición de Cuentas se adentra, pues, por esa senda que nos conduce al otro modelo de país que todos queremos, con responsabilidad y sensatez. *

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