Eduardo Jaurena: discípulo de Emilio Frugoni
«Vivir 85 años es sobrevivirse y sobrevivirse es enterrar a los propios hijos, mojones del tiempo en el largo recorrido. En mi caso, esos hijos no son otros que los únicos que la vida me dio: los que nacieron de las entrañas de aquella familia socialista hecha en la fraternidad de la lucha por los ideales comunes. Alguien, en efecto, en aquella familia, como en las otras, debía ocupar el lugar del padre y, a ese alguien, ellos generosamente le decían el Maestro, sin darse cuenta que, con el tiempo, el maestro tendría que marchar, orgullosamente, detrás de sus discípulos convertidos ya en Maestros…». Tales las palabras de Emilio Frugoni en la despedida ante el fallecimiento del doctor Mario Cassinoni. Sin dudas, hoy serían repetidas ante la despedida de quien fuera su hijo predilecto: Eduardo Jaurena.
Jaurena, nacido en la localidad de Migues el 21 de mayo de 1921, vino a Montevideo en 1940, traído por su hermano Héctor, que a la sazón ya era uno de los más cercanos colaboradores de Don Emilio. Se radicó en el apartamento que Héctor tenía en la calle Estero Bellaco, y las tertulias de los domingos de mañana que allí se realizaban junto a Arturo Figueredo, Angel Valdés, Arturo Dubra, Hugo Giudice y Figueroa, lo llevaron de inmediato a afiliarse al Partido Socialista, dejando atrás y para siempre la simpatía que junto a su padre sentía por el Herrerismo. Esos domingos se prolongaban hasta la tardecita, en que los contertulios marchaban al bar y cafetería «La Cosechera», donde habitualmente los esperaba Emilio Frugoni. De allí en adelante dedicó su vida a la causa del socialismo y obtuvo pronto destaque dentro de la organización partidaria. Fue edil durante dos legislaturas (1954-1958 y 1958-1962– junto a Hugo Pratto, Andrés Cultelli y Gualberto Damonte.
A raíz de los desgarradores sucesos que estallaron en 1963 en la interna del partido y que culminaran con la renuncia de Frugoni al partido que él mismo fundara, Jaurena marchó con su Maestro y fue de los principales protagonistas en la fundación del Movimiento Socialista el 1º de mayo de 1963 en la ciudad de Salto, y que liderara Don Emilio hasta su muerte en 1969. Ante la ausencia de Frugoni, Eduardo Jaurena junto a Jorge Andrade Ambrosoni pasaron a ser las figuras más destacadas de dicho Movimiento, y en representación de él, ambos ocuparon una banca de diputados en la legislatura de 1985-1990. Largo sería detallar la brillante gestión que cumpliera en el desempeño de sus funciones públicas, en las que dejó sentada la huella que Don Emilio le marcara a fuego. Fue además un celoso custodio de la memoria del fundador del socialismo, y hoy en el ámbito político, su nombre no puede disociarse del de Frugoni. Es que además, fue el propio Don Emilio quien le realizara un homenaje en vida y publicara en «Marcha», un artículo que tituló «Un homenaje indispensable». Decía el insigne Maestro en aquella nota: «Entre los homenajes públicos, que por los más variados motivos se han venido tributando a ciudadanos beneméritos, uno falta aún del que no queremos ni debemos olvidarnos. Se trata del correspondiente a un hombre joven (para nosotros un muchacho) que sin importancia, perdurable trascendencia y asombrosa naturaleza de los méritos construidos por ese modelo de político que merece el reconocimiento general (…). (Tal es el) que se le debe a ese tantas veces benemérito componente de la Junta Departamental, el edil Eduardo Jaurena. (…)»
Con Eduardo Jaurena se marcha una parte grande del frugonismo y un ejemplo de rectitud y entrega a la causa del socialismo. Y sus últimos recuerdos fueron para Don Emilio, Guillermo Chifflet y Doreen Ibarra. *
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