LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Uso indebido de preposiciones

Días pasados, leyendo una columna de economía en un periódico barrial, me encontré con el siguiente enunciado:

«Son los pilares en los que se basará la nueva política impositiva que el gobierno anhela con tener vigente a partir del 1º de enero próximo».

«Las armas son necesarias pero no se sabe cuándo», sentenciaba el Viejo Vizcacha. Algo similar puede decirse de las preposiciones, tema del que no se ocupó José Hernández y ahí tenemos las consecuencias: las usamos de manera caótica, las omitimos, ponemos una por otra o, como en el caso que hoy me propongo tratar, ponemos una donde las normas (es decir el uso normal) del idioma indican que no debe haber preposición alguna. Es el caso del vicio llamado «dequeísmo», consistente en anteponer la preposición de antes de la conjunción que cuando no corresponde hacerlo: Pienso de que es la mejor solución.

Pero vayamos al grano, como dijo el gorgojo.

El verbo anhelar es transitivo, es decir que se construye con complemento directo; y como cualquier mortal hispanohablante sabe, el complemento directo no va precedido de preposición: Todos anhelamos un mundo mejor, oración en la que el sintagma nominal un mundo mejor funciona como complemento directo de anhelar. La excepción a esta regla, vale recordarlo, ocurre cuando el complemento directo es una persona o una cosa personificada, en cuyo caso debemos introducir la preposición a: decimos Vi una buena película pero Vi al vecino cortando el pasto. Escuchamos una canción pero Escuchamos a Pavarotti.

Dicho esto, parece obvio que el enunciado en cuestión debería haberse construido sin esa innecesaria y absurda preposición con: «Son los pilares en los que se basará la nueva política impositiva que el gobierno anhela tener vigente a partir del 1º de enero próximo».

Obsérvese que dicha preposición debe necesariamente usarse en casos como el del verbo contar. Puedo decir Me contaron un chiste muy gracioso o Voy a contar las ovejas; pero diré Pueden contar conmigo o El equipo no cuenta con futbolistas de nivel. En las dos últimas oraciones, si omito la preposición con, el mensaje carecería de sentido.

Algo parecido sucede con el verbo disponer. Decimos El ministro dispuso el traslado de varios funcionarios, pero El ministro no dispone de recursos suficientes.

–Entendí todo, Mendieta; pero diga una cosa: para mandar la vuelta, ¿qué preposición hay que usar?

–¡Qué lo parió! *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje