Recuerdos de Zelmar

Este 20 de mayo que evoca al Zelmar mártir, me ha hecho recordar los tiempos que compartimos de estudiantes, con cuatro años de diferencia.

Zelmar entró a Preparatorios del IAVA en 1941, junto con Carlos Fleitas, que era el mejor alumno y venía de ganar la beca de Secundaria en Maldonado. Mi padre era el director del liceo y ayudó mucho a Fleitas, que venía del Asilo Dámaso Antonio Larrañaga y de una gran pobreza.

Cuando Zelmar se encuentra con Fleitas a la salida del IAVA, empezaba a llover y lo invita a éste a llevarlo en su auto, pero Fleitas se niega, ante lo cual Zelmar decide acompañarlo a pie bajo la lluvia.

Fue el comienzo de su amistad. En el Centro de Estudiantes de Derecho, años después, se contaban muchas anécdotas. Allá por 1945 Zelmar era secretario general de la FEUU y es electo para la C. Directiva del CED, pero cuando se propone que sea secretario general, los de la lista conservadora dicen que no tendrá tiempo de ejercer dos Secretarías Generales. Ante lo cual, Michelini afirma con vehemencia que está seguro de poder desempeñar bien ambos cargos. Y esto explica además que no haya podido terminar la carrera: para él lo primero fue siempre la militancia.

Compartimos con Zelmar muchas asambleas del CED desde 1949 en que hizo una gran defensa a su amigo Héctor Almada, secretario administrativo del Centro y de algunos estudiantes.

En las Asambleas sobre Política Internacional estuvimos en posiciones diferentes, porque nosotros defendíamos la Tercera Posición y él ya había ingresado en la Lista 15 de Luis Batlle, donde en pocos años fue jefe de la Bancada.

Cuando en 1959 yo ingresé a la Cámara de Diputados, él era colorado y yo blanco, pero después nos acercó la lucha por Cuba y sobre todo, contra el pachecato desde 1967.

En 1973 yo me tuve que exilar en Barcelona, y en 1974 se reunió en Roma el Tribunal Russell II. Era contra las dictaduras de América Latina y a Uruguay le tocó comparecer el jueves 2 de abril. Zelmar concurrió como fiscal contra la dictadura de Bordaberry y yo como uno de los testigos de las torturas que nos habían hecho.

Ahí pude hablar mano a mano con Zelmar y le dije que no debía regresar, aprovechando que tenía un título de viaje, que no se sabía si se lo darían de nuevo, y que los senadores italianos estaban encantados con él –decían que hasta se parecía al Dante– y dispuestos a ayudarlo en todo.

El me contestó que le era imposible quedarse, con dos hijas presas en Uruguay, con esposa y diez hijos a los que les era imprescindible que él trabajara para mantenerlos.

Era 1974. Dos años después, en la Argentina fue el golpe del 24 de marzo, y 1976 fue el año del terror. En junio cayó Bordaberry.

¿Por qué? ¿Por ser fascista o por la muerte de Zelmar y Gutiérrez Ruiz? *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje