No empatar a la Argentina en el error
Representante nacional. P. Colorado, Foro Batllista
La demanda argentina entró a La Haya, y Uruguay espera actuar de contragolpe sin haber logrado convencerle de que debimos comprometer públicamente a la Argentina a comparecer juntos, ambos gobiernos, a plantear al Tribunal de Naciones Unidas, que por equidad, resolviera los puntos no acordados en la imprescindible negociación bilateral.
Uruguay compareció además ante el Consejo Permanente de la OEA; hasta allí era lo que también propusimos desde un principio, pero no lo hizo -en nuestra opinión- de la mejor manera. Fue en solitario y por un tema consecuencial: el bloqueo que ya no está.
Estamos convencidos que debemos plantear allí lo que vinimos diciendo desde hace mucho tiempo. Que fuera ese Consejo Permanente de la OEA, el que creara un grupo de trabajo para elaborar el Reglamento Modelo, sobre el modo en que deben operar las plantas de celulosa en todas las Américas. En fin, lo hecho, hecho está. Aun queda tiempo para acordar bases de negociación bilateral en paralelo.
Preocupante espectáculo el del acto político, con acarreo de público y gobernantes, realizado por el Presidente argentino en Gualeguaychú el día cinco de mayo. Finalmente nacionalizó el conflicto en toda la Argentina, tal como temíamos. Ahora nos resulta inentendible el gobierno de Uruguay. Nos anuncia y convoca para empatar el error con otro espectáculo con forma de desvirtuado Consejo de Ministros con hinchada, en pleno Río Negro. Por lo menos se tuvo el buen criterio de adelantarlo un día, ya que el 25 de mayo, el presidente argentino inicia su campaña por la reelección con formato de un gran acto de masas oficial.
Nos vamos a igualar en el cúmulo de acciones sin sentido positivo con el gobierno de Argentina, en una región donde los gobiernos se miran con recelo, mientras se lamen las heridas que se ensañan en causarse entre ellos mismos. Debiéramos hacer todo lo contrario. Mostrar al mundo un Uruguay en unidad nacional, en plena acción jurídica y diplomática, con nuestro estilo serio y contundente explicando los estudios ambientales que les dieran base a gobiernos de diferente signo político, para autorizar la construcción de las plantas de celulosa.
Mostrar la contradicción de Argentina con la aprobación a la producción de celulosa, dada ayer por este mismo gobierno argentino con información a su Congreso. Presentar a nuestro Uruguay como país mejor ranqueado en materia de protección ambiental, en un emprendimiento con una empresa de Finlandia. Otro país mejor ranqueado pero en el primer mundo en el mismo tema. En lugar de eso, optamos por entreverarnos en estos actos efectistas que no logran causar ningún efecto positivo donde realmente importa.
Debemos preguntarle al gobierno uruguayo qué espera, qué sentido tendrá que salgan ahora imágenes por el mundo de otros miles de personas, diciendo todo lo contrario de lo que a pocos kilómetros, pocos días atrás otros miles de personas decían del lado argentino, y al día siguiente, el 25, un acto gigantesco en Plaza de Mayo en Buenos Aires, en el que seguramente se hablará de lo mismo entre otras cosas. ¿Qué lograremos con eso?
Esto no es un plebiscito, la corte de la Haya no resolverá por el número de manifestantes, ni por espectáculos de masas a miles de kilómetros con un océano entre medio. Mostremos solidez, sigamos hablando mano a mano por el mundo lo que nos pasa, que nuestros embajadores en todas partes lleven a los mandatarios de los países donde están acreditados, los documentados fundamentos del firme compromiso de todos los uruguayos con la protección del medio ambiente.
Si de eso se trata, más efectivo es invitar a la Presidenta de Finlandia y a una delegación de la Comunidad Europea. Presentar al presidente reunido con los ex presidentes para mostrar su fuerza, su respaldo y su capacidad de consulta, en fin todo, menos un sobreactuado Consejo de Ministros con la hinchada quizás incompleta, en el lugar del corazón del conflicto.
En la Haya se juega el verdadero destino de las plantas de celulosa, lo demás es pura hojarasca que nada bueno aporta a nuestra causa nacional ni a la reconstrucción de la convivencia en la convulsionada región en que hoy vivimos.
Siempre es bueno que mostremos sensatez. Aun no es demasiado tarde. *
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