El fúbol volvió a las canchas
Felizmente, después de tres semanas de inactividad, el fútbol ha vuelto a las canchas. Con esta expresión que acaba de ocurrírseme (las musas no me fallaron), quiero expresar que se ha reanudado la actividad futbolística oficial que había sido suspendida como consecuencia del crimen repugnante de un hincha de Cerro cometido por una patota de forajidos.
Desde entonces, desde que la AUF dispuso la suspensión del campeonato, fue posible oír y leer a numerosos comunicadores (algunos, no todos) hablar del reinicio de la competición. «Todavía no hay noticias de cuándo se reiniciará el campeonato». «Las autoridades evalúan la posibilidad de que se reinicie la actividad a puertas cerradas». «Ayer se reinició la actividad futbolística en el Parque Central». Etcétera.
Al oír tales informaciones, mi primera reacción fue de estupor. Caramba, me dije, a tal grado hemos llegado que la AUF resolvió declarar írritos, nulos y de ningún valor para siempre todos los partidos jugados hasta el sábado funesto. ¿Qué otra cosa concluir sino ésa cuando se emplea el verbo reiniciar, esto es «volver a iniciar, volver al comienzo, empezar de nuevo, recomenzar, partir de cero»?
Este yerro semántico es más común de lo que se cree, y es harto frecuente que algún comentarista radial o televisivo nos diga, después del entretiempo, que el partido se reinició cuando en realidad, al iniciarse el segundo tiempo, el partido se ha reanudado, porque a nadie se le ocurre que al comenzar los segundos cuarenta y cinco minutos el partido vuelva a fojas cero. ¿O los goles del primer tiempo pierden efecto y no cuentan para el resultado final?
Reiniciar y reanudar no son sinónimos.
Reiniciar (que no figura en el diccionario de que dispongo pero cuya semántica resulta clara) implica que todo lo anterior, lo que se hizo o lo que ocurrió hasta determinado momento queda sin efecto.
En cambio, reanudar significa «retomar lo que había sido suspendido» y también «renovar o continuar el trato, estudio, trabajo, conferencia, juego o partida».
Así que ya sabe, amigo redactor: los partidos y los campeonatos no se reinician sino que se reanudan; del mismo modo que después de las vacaciones de julio las clases no se reinician sino que se reanudan; o que el diálogo entre las partes se reanuda después de una interrupción motivada por la intransigencia piquetera pero no se reinicia.
Después de hacer un alto en el camino, podemos reanudar la marcha pero no la reiniciamos porque ello implicaría volver al punto de partida. No sé si soy claro.
–Clarito; pero diga una cosa, Mendieta, ya que estamos, ¿por qué no reanudamos la saludable práctica de tomarnos una mientras conversamos? Porque usted habla de camino y a mí me viene una sed que ni le cuento…
–¡Qué lo parió! *
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