Ampliar la base de apoyo popular

Se cumplió el primer año de gobierno de nuestra fuerza política, del proyecto de cambio progresista a cargo de la administración de la cosa pública.

Un año que indudablemente no fue sencillo ni perfecto, pero durante el cual hemos comenzado a transitar firme y decididamente el camino de los cambios que cerca de 1.200.000 compatriotas decidieron acompañar el 31 de Octubre de 2004.

Evidentemente, no hay gobierno ni fuerza política que pueda hacer en un año lo que otras no hicieron en 20; y menos aun en las condiciones en que heredamos el país. Pero era algo que ya habíamos advertido, y además, las ansias de quererlo todo y quererlo ya, usualmente terminan siendo la mejor manera de no lograr nada… de empacharse de exigencias, demandas y proyectos sin poder establecer prioridades.

 

1. Lo estructural y lo coyuntural

¿Y cómo se pueden establecer prioridades en un contexto de crisis? Nada más ni nada menos que diferenciando cuáles son problemas de índole estructural y cuáles son coyunturales.

Un ejemplo claro de un problema estructural en el Uruguay actual, es el de la infantilización de la pobreza, o el del crecimiento de la indigencia y los asentamientos; mientras que uno de índole coyuntural es el diferendo que tenemos con Argentina por el tema de las plantas de celulosa.

Es por ello que en nuestro programa de gobierno se definieron ciertas prioridades:

a)El PANES que con sus diversos componentes (Plan de Alimentación, de Atención Sanitaria, Ingreso Ciudadano, Trabajo por Uruguay, Programa de Asistencia a los Sin Techo, etc) atiende actualmente a más de 200.000 compatriotas sumidos en la indigencia, y buscando recuperar su derecho a la dignidad.

b)La democratización es otro aspecto de suma importancia, para ello apostamos al diálogo y la construcción de consensos. La negociación colectiva y tripartita mediante los Consejos de Salarios es un ejemplo de ello.

Y ni que hablar del concienzudo trabajo que se está llevando adelante en pos de recuperar la memoria y acercarnos a la verdad histórica, tantas veces negada, tantas veces soterrada y olvidada, tantas veces defenestrada.

Porque -en definitiva- un país que no conoce su pasado, no tiene futuro posible; y no podemos tener la hipocresía de seguir actuando como si acá un plebiscito hubiera solucionado todo como por arte de magia, y pasarles la responsabilidad de saber qué pasó a las generaciones venideras.

c) El Uruguay Productivo es la tercera arista que quiero resaltar acá. El 2005 fue un año promisorio pese al escaso margen de maniobra que teníamos (no contábamos con Presupuesto propio sin ir más lejos). Así y todo la actividad industrial creció un 10%, y el MGAP y ANCAP han comenzado con el proyecto sucro-alcoholero que traerá trabajo a Bella Unión y mayor soberanía energética a nuestro país.

Pero lo realmente importante comenzará este año, con la instauración y puesta en marcha de un Programa Nacional de Desarrollo, coordinado entre los diversos ministerios y otras instituciones, y orientado a la generación de más y mejor trabajo y el desarrollo del país.

Por supuesto, estos no son ni de cerca los únicos proyectos que ha encarado y piensa encarar nuestra fuerza política; pero sí creo que son los que mejor reflejan los esfuerzos que estamos actualmente haciendo por cumplir cabalmente con el Programa de Gobierno.

Y para poder llevarlos adelante, el gobierno precisará una mejor y mayor articulación con el conjunto de la sociedad, a través de su interlocutor válido: el FA. Para ello precisamos más y mejor organización, renovar las estructuras partidarias, y  fundamentalmente- poder llegar de forma más asidua a los compañeros y ciudadanos del Interior.

 

2. Generando mayor base social

Todos estos son proyectos y aspectos que debe encarar el actual gobierno, pero para ello será de fundamental importancia la articulación que el FA como fuerza política pueda hacer con el conjunto de la ciudadanía.

Porque un partido político no es simplemente un medio para que un grupo de individuos llegue al poder; quienes así lo han creído, tarde o temprano han perdido el apoyo popular y por ende el gobierno también.

Obviamente, no esperamos generar unanimidades en torno a nosotros, eso sería de ingenuos y negativo para el correcto funcionamiento del sistema político. Tampoco podemos desconocer la existencia de cierta parte del electorado que es radicalmente anti-FA y virulentamente anti-progresista.

Ciertamente que también gobernamos para ellos (y a pesar de ellos también); pero realmente nos interesa llegar hasta aquellos casi 700.000 ciudadanos que habiendo votado nuestro proyecto en Octubre del 2004, no nos acompañaron antes (ni en las internas, ni en el 99′); y también a aquellos con el suficiente criterio y discernimiento como para valorar y evaluar nuestro desempeño en el gobierno.

Las sociedades en general, pero las modernas específicamente, son polifónicas. En las mismas se entrecruzan intereses, expectativas y demandas de todo tipo.

Justamente, ese carácter polifónico de la sociedad fue el que ambientó el surgimiento del FA en 1971.¡En ningún otro país del mundo se había visto antes que democratacristianos votaran junto a comunistas! Y ese mismo camino se siguió ahondando en 1994 cuando creamos el Encuentro Progresista, y 10 años después con la conformación de la Nueva Mayoría.

Como la fuerza política en el gobierno, es nuestro deber ampliar los canales de participación democrática, ampliar la misma. Para ello debemos reforzar su continuidad y vitalidad interna, como la única manera posible de evitar que las necesidades del gobierno hagan de la conducción política de la fuerza un hecho secundario o meramente de cúpulas

Y en ese camino estamos actualmente, para que la gente pueda al fin satisfacer y dar cabal cumplimiento a sus derechos políticos, civiles, sociales, económicos y culturales…. En definitiva, que puedan ser ciudadanos plenos. *

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