Los hechos del presente y el juntarse de los aniversarios le han dado a estos últimos dÃas un contenido polÃtico e ideológico más denso que lo habitual.
El formidable acto público con el que se velaron los restos recuperados de Ubagesner Chaves Sosa, en la tarde de ayer; el paro general que después del mediodÃa inmovilizó a buena parte de la ciudad; la posterior marcha de la multitud acompañando el féretro hasta el Cementerio de Buceo, le dieron a la jornada presencia humana, representatividad social, expresión de sentimientos ampliamente extendidos entre la población trabajadora.
Era, además, una nueva instancia de conmemoración del DÃa del Liberado, que evoca la libertad de los últimos presos polÃticos, en 1985.
En la jornada se hizo presente, más de una vez, la totalidad de lo que ha sido la lucha por verdad y justicia, contra la impunidad y de denuncia de la situación de las vÃctimas de la desaparición forzada de personas. Y, por tanto, la presencia simbólica y emocional de la reciente identificación de los restos del escribano Fernando Miranda, una figura, también, emblemática de las luchas de los años setenta contra la dictadura.
Este conjunto de hechos, evocaciones y aniversarios dio lugar a una nueva exteriorización de los profundos y extendidos sentimientos de rechazo al olvido y a la impunidad, la receta que durante más de veinte años procuraron introyectar en la población los gobiernos blancos y colorados. A estas circunstancias se unió otra, de especial y muy estruendosas resonancias: la decisión del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3° Turno que resolvió, el lunes 13, que el dictador Juan MarÃa Bordaberry deberá ser juzgado, no sólo por “atentado a la Constitución”, sino también por coautorÃa de homicidios y desapariciones forzadas.
Tal como informa La República de ayer, los ministros Bernadette Minvielle Sánchez, Eduardo Borges y José Bonavota, dictaron el histórico pronunciamiento en el que revocan y critican una sentencia de la jueza penal de 6° Turno, Fanny Canessa, quien habÃa resuelto archivar la denuncia contra Bordaberry.
El unánime fallo del Tribunal de Apelaciones ordena ahora instruir la denuncia que contra el ex presidente de facto habÃan presentado en 2003 los abogados Hebe MartÃnez Burlé y Walter De León, quienes acusaban a Bordaberry por una serie de delitos generados a partir del golpe de Estado.
La denuncia contra el dictador incluye -además del atentado a la Constitución implÃcito en el decreto de disolución de las cámaras el 27 de junio de 1973-, su coautorÃa en todos los crÃmenes de la dictadura y en delitos contra la Patria por los que Bordaberry deberÃa ser juzgado como “reo de lesa Nación”.
El fallo de Tribunal, al abrir camino para el procesamiento penal de una figura especialmente emblemática, como lo es la del ex dictador, marca un antes y un después de la actitud de la magistratura ante los delitos polÃticos y las violaciones a los derechos humanos; son los dos aspectos los que están en juego, durante la dictadura.
Bordaberry no solo fue el presidente del perÃodo 1972-73 en que dio inicio la práctica sistemática del terrorismo de Estado sino también cómplice primordial del golpe contra las instituciones. Y del gobierno durante los tres primeros y sangrientos años de dictadura cÃvico militar.
Al connotado ganadero duraznense el fervor del poder y el placer de mandar le dieron Ãnfulas como para escribir unas anotaciones antológicas, muy celebradas en Chile por el dictador Pinochet, sobre la crisis de la democracia y unas recomendaciones tan sencillas como bestiales para corregir los excesos de libertad en que se habÃa incurrido, permitiendo el “libertinaje” sindical y polÃtico. Seguramente retomará la palabra sobre el punto, pero en un juicio penal.
Es un paso sumamente significativo. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21