Sueldos y escalafones en cargos públicos
El miércoles 1ro. de marzo el ministro José «Pepe» Mujica, se refirió al conocido tema de las disparidades entre sueldos y salarios que se aprecian comparando la realidad de cada institución pública. A lo largo del año pasado, durante el tratamiento de la Ley del Presupuesto quinquenal, el ministro Astori se refirió en varias oportunidades al escenario caótico que se había heredado de gobiernos anteriores en ese tema.
Es cierto que la realidad recibida es caótica y que existen distorsiones groseras en las escalas salariales y eso trajo a mi memoria a personajes aún presentes y otros ausentes. Me refiero al contador Luis Faroppa, director de la OPP en 1967, al entonces ministro Amílcar Vasconcellos y al ingeniero Tulio Balzo, que en aquella época hizo un estudio y un excelente trabajo analizando la situación en todas las entidades públicas, en sus escalafones y marcando pautas de equivalencias posibles entre cargos, bajo el principio de «a igual función y calificación similar remuneración». Se estaba entonces programando el primer presupuesto del gobierno que presidía el general (r) Oscar Gestido.
Trabajando entonces cerca del ingeniero Balzo, recuerdo algunas situaciones que se manejaban como ejemplos: un agrimensor en la Dirección de Catastro ganaba la tercera parte de un profesional igual en el Ministerio de Obras Públicas; Un chofer de los Bancos Oficiales tenía una diferencia similar con los choferes de Salud Pública; o el personal paramédico de los Hospitales Militar y Policial. Y enumero solo situaciones que me asoman a la memoria.
En aquel entonces, a instancias de su director, recuerdo que se hicieron reuniones y consultas sobre estos temas- con dirigente de la CNT.
También recuerdo que el contador Faroppa orientó al ingeniero Balzo que buscara equiparar los niveles de más bajas remuneraciones, y entre ellos estaban los soldados rasos sin duda los más retrasados-, lo que motivó una anécdota muy especial cuando el Proyecto del Presupuesto del Ministerio de Defensa se discutió en reunión entre el estamento superior de las Fuerzas Armadas con Faroppa y Vasconcellos. Sucedía que ese aumento a los soldados quitaba «espacio financiero» de crecimiento a las escalas de los oficiales desde los alfereces hasta los generales, y rangos similares de la Marina y la Fuerza Aérea…
Todo empezó en la reunión- con las equiparaciones hacia arriba. En la enorme planilla elaborada bajo el esfuerzo ordenador y analítico de Tulio: las columnas eran los escalafones de cada área y en las filas horizontales estaba la más vasta gama de tipos de cargos. Así, en línea horizontal, los sueldos de senadores, ministros y generales, se dijo en la reunión debían estar equiparados, y bajando por ejemplo- los alfereces se «debían» situar en paralelo con jefes administrativos o médicos, o profesores universitarios, etc., y cuando los mandos del Ministerio de Defensa verificaron que la equiparación de los soldados ya no era posible porque desbordaba las posibilidades financieras del presupuesto de la cartera, la iniciativa del contador Faroppa no prosperó y el trabajo del ingeniero Balzo quedó archivado. En ese entonces mis colegas y amigos de la OPP, Pedro Seré, Ricardo Zerbino y quien escribe, éramos colaboradores del contador Faroppa, y tomamos nota de ese estilo de reunión y de cómo no se debe «racionalizar y resolver la política salarial» de un presupuesto público.
Ya en esa época la realidad era caótica, basada en privilegios de amiguismos, en políticas partidarias, en rangos, etc., en todos los espacios de la administración y lo que vino después se sumó en caos mayor: las épocas de Pacheco; la dictadura, los gobiernos colorados y blancos, siguieron jugando en el mismo escenario sin grandes modificaciones, salvo el gobierno del Presidente Lacalle que le agregó más caos al caos y a la vieja y desequilibrada estructura salarial pública. Bajo la consigna de la desburocratización, eliminó la creación de más cargos públicos y puso en marcha los contratos de servicios y de obras, sin criterios rectores ni límites, bajo la discrecionalidad de cada jerarca. Muchas personas bajo incentivos pecuniarios de «retiros» anticipados de la administración pública reaparecieron al tiempo bajo contratos de otras instituciones, o proyectos cofinanciados por organismos de crédito o de fomento, o acuerdos de cooperación bilateral… etc. etc. Sí: el escenario recibido en marzo de 2005 es caótico y muy distorsionante del presupuesto nacional y de los organismos y empresas públicas, entre los que es muy difícil estudiar «costos comparativos» por unidad de servicio o producto prestado.
En esta imposibilidad de llegar a «costos comparativos», no agrego -para no complicar más al amigo lector- lo que le aportan al «caos»: i) las centenas de variadas «compensaciones salariales» que se agregan a cada cargo en cada escalafón; y ii) los archiconocidos y mencionados «pases en Comisión», que mientras el sueldo y el costo los carga un servicio, la actividad se cumple en otro.
El tema es actual y de urgente encare, pero por lo menos valga esta nota como recuerdo de mérito a mi amigo fallecido ingeniero Tulio Balzo y a mi vigente amistad y reconocimiento hacia el contador Luis Faroppa. En homenaje a esta memoria, valdría actualizar hoy un trabajo serio y similar al referido y seguir con las otras muchas inequidades y aberraciones del funcionamiento de la gestión pública heredada a las que pensamos seguir refiriéndonos. *
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